16 de mayo de 2022

San Lorenzo no pudo traerse la victoria de Paraguay

Tanta ilusión, tanta emoción, tanto fervor que se contagia que en ese guiso de sensaciones el sabor lo puso el nerviosismo y no el juego.

Nacional-San-Lorenzo_CLAVID20140806_0042_34La final de la Copa Libertadores. La primera de la serie. La primera en la historia para San Lorenzo. También para su rival, Nacional de Paraguay. El Defensores del Chaco de Asunción repleto. Y la ilusión de ambos a flor de piel. Por la Copa, por la gloria. Tanta ilusión, tanta emoción, tanto fervor que se contagia que en ese guiso de sensaciones el sabor lo puso el nerviosismo y no el juego.

Porque en el primer tiempo Nacional y San Lorenzo no jugaron bien en un terreno de juego desparejo. Dos líneas de cuatro de un lado, dos líneas de cuatro del otro. A chocar y a meter en el medio. La postura del local: esperar y salir de contra para generar una pelota parada. La del visitante: manejar la pelota hasta que se abrieran los espacios. Los dos golpearon, los dos tuvieron chances claras de abrir el marcador.

A los 15, Buffarini perdió la pelota y salió rápido el ataque paraguayo. Centro de Melgarejo desde la derecha, Fredy Bareiro se la bajó a Benítez, pero el remate del delantero se perdió por encima del travesaño.

El circuito de juego de San Lorenzo se repetía, pero a pesar de carecer de sorpresa descompensaba a una defensa muy desprotegida en el sector derecho. Es que Romagnoli, Piatti y Mas siempre lograban quedardos contra uno o tres contra dos con los defensores. A los 20, generó peligro en el arco de Ignacio Don, aunque fue Villalba el que desbordó por derecha y envió el centro. Lo tuvo Piatti primero, pero lo taparon; no pudieron definir Matos ni Romagnoli, y Villalba fue el que remató, aunque también lo taparon.

Respondió Nacional a los 26 con la pelota parada. Primero Sebastián Torrico falló en un centro que llegó desde la izquierda y regaló un nuevo tiro de esquina -esta vez desde la derecha- que sobró a todos y le quedó al central José Cáceres que acomodó el pie, pero no la pelota que se fue besando el travesaño.

Y al palo de Nacional, San Lorenzo le respondió con un palo. A los 30, Piatti esperó el pique de Mas por izquierda y el lateral remató cruzado de zurda. La rozó Don y la pelota explotó en el poste izquierdo del arquero. Villalba capturó el rebote, pero su remate encontró a Matos que ensayó un taco defectuoso y se pegó con la pelota en las dos piernas. El primer tiempo terminó sin goles.

En el complemento, San Lorenzo siguió siendo mejor. Y lo fue desde la ubicuidad de Juan Mercier, un pulpo en la mitad de la cancha. Nacional era una sombra (casi no cruzaba el medio) en parte por propia impericia y en parte porque no podía superar la línea del Pichi. Entonces San Lorenzo recuperaba casi siempre la pelota en el medio o en campo rival y desde allí armaba sus ataques.

Insistió por izquierda, pero el locall redobló los esfuerzos en la zona que tanto lo había hecho sufrir en la primera etapa. Entonces al Ciclón se le cerraban los caminos. Y los abrió por la derecha. A los 20, Romagnoli tocó para Buffarini, que se filtró en el área y descargó para Villalba. Centro de primera y Matos se movió en el área con el manual del delantero centro bajo el brazo: paso hacia atrás, anticipo al delantero, atacó al balón y sacó una volea cruzada imposible para Don. Golazo y explosión en la cabecera visitante. San Lorenzo, por primera vez en su historia, se veía con la Copa entre sus manos.

Pecó de inexperto San Lorenzo. Eso de no tener ninguna Copa Libertadores en su vitrina cayó de golpe en las espaldas de los jugadores vestidos de azulgrana, cuando ya pensaban en el regreso y en la revancha en el Nuevo Gasómetro (el próximo miércoles). El reloj marcaba 94 y medio cuando partió el pelotazo al área de Torrico. La bajó Bareiro y Julio Santa Cruz anticipó a Gentiletti y al arqueropara impactar el balón de derecha y establecer el 1-1 final, en la última jugada.

Todo lo que era ilusión y felicidad para San Lorenzo pasó a ser preocupación y amargura. Encima en la final no rige la regla del gol de visitante. Es decir que un empate sin goles en el Bajo Flores obligará a un alargue y, en caso de persistir la igualdad, a una definición por penales; cuando en cualquier otra instancia el 0-0 hubiese clasificado al Ciclón. El empate final deja una sensación extraña, pero el camino de regreso a casa es largo y habrá tiempo para asimilar el golpe y caer en la cuenta que San Lorenzo está más cerca que nunca en su historia de ser campeón de la Copa Libertadores.Fte.clarín