sábado 24 de octubre de 2020
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ECONOMIA: Sensible artículo producido por el Dr. Rodolfo Rossi Ex presidente del BCRA

PARA EL MULTIMEDIOS PRISMA
TIEMBLA LA ESTANTERÍA
Como consecuencia de los controles cambiarios y la administración
discrecional de las importaciones se está afectando la industria nacional,
que mayormente es dependiente de insumos del exterior. Ya se notan en las
góndolas la ausencia de productos importados e incluso nacionales, que por
las razones aludidas, no pueden ser normalmente fabricados y escasean.
Paulatinamente se reducirá, ineludiblemente, el nivel de actividad y es de
prever un magro cuadro de inflación de costos con recesión. Inflación de
costos, por los ajustes que vendrán (salarios, tarifas, combustible, etc…)
y recesión por la necesidad de reducir tales costos por parte de las
empresas y de las personas.

El año 2011 habría sido el último de un ciclo de saldos de cuenta corriente
del Balance de Pagos favorable, con un superávit de alrededor de US$ 420
millones. En el año 2012, reduciremos el monto de las exportaciones a US$
83.500 millones (año 2011 US$ 84.269), en tanto que las importaciones
críticamente administradas, no podrán ser inferiores a US$ 74.700 millones
(año 2011 US$ 73.922), principalmente por la necesidad de la importación de
combustibles, que alcanzará la “extravagancia” de US$ 14.200 millones (19,2
% del total) (en el año 2011 alcanzó el 13 % del total importado). El saldo
de la Balanza Comercial de US$ 8.800 millones, se extinguirá por el saldo
negativo de los Servicios Reales netos de US$ 1.500 millones, por intereses
netos pagados por US$ 3.700 millones y por las “inevitables” Utilidades y
Dividendos de US$ 4.000 millones. Es de prever, que el saldo de cuenta
corriente del Balance de Pagos será negativo – no obstante todo el
“proteccionismo aplicado” – en alrededor de US$ 500 a US$ 1.000 millones en
el año.

La probabilidad actual es que se siga la política de administración de la
relación cambiaria $/US$, y en consecuencia, hacia fines del año 2012,
tendremos un Valor US$ nominal de $ 4,7500. No obstante, la gran
probabilidad es que se amplíe la brecha cambiaria y tengamos un valor US$ de
mercado más real de $ 5,8000/6.0000. Al respecto, es de considerar al Real
brasileño – que mucho ayudó a la “gestión económica” nacional – , se vaya
desvalorizando paulatinamente en el año y también, es probable una firme
tendencia a la revaluación del Dólar estadounidense. En cuanto a las
Reservas del BCRA hacia fines del 2012, es de apreciarlas en US$ 46.700
millones . Tal monto es casi similar US$ 46.881 millones a las actualmente
informadas por el BCRA (pero, rigurosamente al 24/2/2012, son de US$ 36.261
millones, descontados los depósitos en US$ de los Bancos y los préstamos
“call” del Bank for Interntional Settlememts “BIS”).

La salvedad es que la Base Monetaria crecería en el año un 27,6 %, y tal
creación de moneda carecería de respaldo, por lo que es previsible una
inflación en este año no inferior al 25 % y un mayor nivel para el año
próximo, con la lógica distorsión de todos los precios relativos
controlados. Algo parecido a lo que está ocurriendo con el ajuste de las
tarifas de los servicios públicos, en estos días. Esta situación empeoraría
notablemente, en el caso del incumplimiento del Plan Monetario del BCRA
2012, con la modificación del Artículo 20 de la CO. del BCRA, de duplicación
de los Adelantos Transitorios al Gobierno nacional.

La situación luce aun más complicada por la imposibilidad de obtener
créditos del exterior (agobiadas como están las Reservas Internacionales del
BCRA) por la morosidad que presenta el país desde el año 2002 con el Club de
París, por la falta de cumplimiento de las sentencias del CIADI (Tribunal
del Banco Mundial), por las recientes sentencias de los Juzgados de EEUU
referidos a los acreedores que no ingresaron a la reestructuraciones de los
años 2005 y 2010, por el alejamiento que tiene el país con el FMI, con quien
incumplimos con el Artículo 4° de la CO (revisión anual de cuentas
públicas), desde el año 2006. Precisamente ese Organismo observará,
severamente la política económica nacional por la defección del Indec en la
medición de algunas de las variables claves, por el “intervencionismo
estatal” en el manejo de las principales indicadores económicos (control de
precios, control de cambios, control de las importaciones, política del BCRA
de financiamiento pleno y libre al Gobierno, nivel de emisión monetaria y de
medios de pagos, inflación apreciada de las mayores del mundo, estado de los
servicios públicos descapitalizados, incremento del gasto público desde el
año 2008 al 2011 del 225 %, “administración” cambiaria que determinó un
desvalorización monetaria de “solo” 38 % frente al Dólar, aumento de la
presión tributaria nacional desde el año 2003 al año 2011 del 17 % al 30%,
corrupción endémica y otras cosas más), destacando una necesidad de
financiamiento de un gasto total del Sector Público Consolidado del 44 % del
PIB, en el corriente año 2012.

Parecería que “tiembla la estantería”.

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