sábado 31 de octubre de 2020
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ECONOMIA: Sinceramiento (factibilidad de una reducción del gasto en general (consumo e inversión)

ARTICULO PRODUCIDO POR EL RECONOCIDO ECONOMISTA EX PRESIDENTE DEL BCRA DR. RODOLFO ROSSI PARA EL MULTIMEDIOS PRISMA
En los últimos meses se ha hecho notable un persistente aumento de la tasa de interés, que ya está alcanzando, para los inversores aproximadamente el 18 % anual. Ello determina la factibilidad de una reducción del gasto en general (consumo e inversión) y consecuentemente, un menor nivel en la actividad económica. Atribuible a esta circunstancia es la persistente venta de Dólares por el BCRA, para asistir a una firme demanda, que no parece plenamente satisfecha y que se «despesifica» para mantener su liquidez en la moneda extranjera. En un esquema simplificado, la venta de Dólares por el BCRA, determina la absorción de los Pesos consiguientes y disminuyendo la masa monetaria, su correlato es el aumento referido de la tasa de interés.
Es claro. El Banco Central no se resigna, frente a la demanda de los Dólares y la pérdida de las Reservas internacionales acumuladas, y continuadamente accede a alternativas financieras para su reposición (como el endeudamiento «call» en el Banco de Ajuste de Basilea (BIS), los «Adelantos Transitorios al Gobierno Nacional», la recompra de los Bonos de Absorción Monetaria al Sistema Financiero, la venta de Dólares a Término a precios inferiores a los de la tasa de interés nominal implícita y otras estrategias), para detener esta perjudicial tendencia a la dolarización que muestran los agentes económicos de nuestro país. Ciertamente, la tasa de interés en Pesos, muestra la firmeza aludida y por el momento, no es óbice para contener la demanda de Dólares al Banco Central, que «administra» su precio. 
En esta instancia, es de considerar, que como principio económico, en el corto o largo plazo, la tasa de interés siempre, se adecua al nivel de los precios. Los índices oficiales (Indec) pueden informar una evolución de los precios probablemente «disminuida», e incluso con ello, tender a deteriorar el nivel de ahorro de la población, estimulando el consumo, pero el visor de la tasa de interés, por la disminución del ahorro, es determinante de la existencia de un desequilibrio, que se registra por la menor liquidez, existente en el mercado. 
Lógicamente, el gasto público y privado incrementado, crea una situación de beneplácito económico de gran interés político, previo a la suba de la tasa de interés. La demanda de consumo estimula la economía, con el aumento incluso de la inversión y de los salarios. Pero, inexorablemente, el aumento de la demanda y del crédito sin sustento de un ahorro previo, lleva generalmente, a la incertidumbre y a la reducción del nivel de actividad económica, como paso previo de la «contracción» o de la recesión en caso, de ser más revelante. 
Es de temer, que aun en este periodo satisfactorio de crecimiento en que vivimos, las actuales circunstancias de incertidumbre y de «despesificación», sin embargo, nos estén acercando a un nuevo ciclo de sinceramiento económico, que merece ser destacado. 
Ante todo, constituye una obviedad la cita de que algunos sectores de la población «desean el ajuste». No. Es la propia economía, la que determina el «ajuste». Por supuesto. La acción política gubernamental se opondrá férreamente al «ajuste», generalmente causado por un exceso de gasto sobre el nivel de productividad de la economía. Contamos con gran experiencia sobre este tema. 
Colapsada la convertibilidad monetaria, en los albores del actual decenio, una fuerte desvalorización monetaria y el paradigma cumplido de la obtención de un superávit fiscal real, conjuntamente, a un más ordenado nivel de actividad privada, llevó a nuestro país a contar con un nivel de reservas internacionales genuinas de más del 16 % del PIB, que crecía, también, en virtud de los buenos precios internacionales de nuestros productos básicos. Durante casi cinco años tuvimos reales superávit «gemelos». Con tal ordenamiento muy estimable, se pagó enteramente el endeudamiento al Fondo Monetario Internacional y se obtuvo la «quita y refinanciación» de la mayor parte de nuestro endeudamiento externo público. Fueron épocas de reducido nivel inflacionario y de crecimiento del salario real. 
Pero el gasto público y el consumo privado, continúo creciendo. 
La recurrencia a los ahorros de las AFJP, determinó desde Noviembre de 2008, la existencia de un Fondo Fiscal de Sustentabilidad de virtual propiedad de los trabajadores activos y pasivos, que durante 14 años previos, habían realizado una importante acumulación de ahorro, en valores públicos y privados. Precisamente ello permitió al Gobierno Nacional, transcurrir con cierta tranquilidad, el difícil periodo de la crisis financiera internacional, que iniciada en Junio de 2008, mostró su crudo dramatismo hasta Marzo de 2009. También, soportamos en ese periodo, una dura sequía que afectó la producción agropecuaria. Asimismo, se hizo frente a una aguda transferencia de fondos al exterior, atento la contingencia de incertidumbre de nuestra economía, afectada por diversos acontecimientos fricciónales, como los sufridos
con el sector agropecuario y, en menor medida, con la estatización de los Fondos de Previsión de Administración privada. 
El uso por el Gobierno de las reservas líquidas del Banco Central de la República Argentina (BCRA), para el pago de obligaciones externas, atento la carencia de superávit fiscal primario real, en los años 2010 y 2011, por un total de US$ 14.881 millones, afectaron las Reservas Internacionales y, lo que es aun peor, en su parcial reposición es determinante de la creación monetaria, que alcanzando un nivel de crecimiento anual del 34 %, tiene indudablemente efecto inflacionario.
A la fecha, nos encontramos con reservas internacionales reales por US$ 37.128 millones (a las reservas informadas por el BCRA, se le descuenta el monto de los «encajes de los Bancos en moneda extranjera» y los Préstamos del Banco de Ajuste de Basilea) y con la perspectiva negativa de su reducción, por la demanda persistente de Dólares, por el Sector privado – que en lo que va del corriente año supera los US$ 14.000 millones -, son factores, que en sí, constituyen una atribulada perspectiva  de no cambiar las circunstancias. 
Vaya la preocupación por el «ajuste» que se vendría, teniendo en consideración la debilidad, que se previsiona en la Balanza Comercial del año 2012 y en el técnicamente seguro déficit de la Cuenta Corriente del mismo año (Desahorro líquido externo). 
Es indudable, que el Gobierno Nacional es conteste de esta situación. La presentación a la SEC, de EEUU, del mes pasado, con la provisión de autorización de cotización de Títulos Nacionales, por un total de US$ 13.300 millones, determina la confirmación de que, nuevamente nuestro país, tendría erogaciones públicas que superan sus recursos corrientes, ingresando en la senda de los desequilibrios financieros de cierta importancia.
La Economía previsiona el ajuste.

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