mi√©rcoles 5 de mayo de 2021 ūüēí 22:30:49
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LIBIA: La OTAN colabora para hallar a Gadafi

La OTAN coopera con los rebeldes libios en la b√ļsqueda del dictador Muamar el Gadafi y de otros miembros del r√©gimen a trav√©s de “servicios secretos y herramientas de reconocimiento”, seg√ļn ha asegurado esta ma√Īana el ministro de Defensa brit√°nico, Liam Fox, en una entrevista en la cadena brit√°nica¬†Sky News. Los rebeldes han ofrecido una recompensa para la cabeza del coronel y la promesa de amnist√≠a para cualquiera de sus colaboradores que ponga fin a su vida.

“Puedo confirmar que estamos colaborando con el CNT para localizar a Gadafi y otros miembros del r√©gimen”, ha afirmado el ministro a Sky News, pero “no podemos especificar qu√© clase de fuerzas especiales ser√° empleada”. El diario¬†The Daily Telegraph sostiene que los miembros de las fuerzas a√©reas especiales brit√°nicas (SAS) ya se han desplazado a Libia desde hace unas semanas y que se confunden con los rebeldes, llevando su misma ropa y armas. Sin embargo, Fox desmiente la noticia y destaca que el Gobierno “no tiene ning√ļn plan para el env√≠o de las SAS”.

Los sublevados siguen luchando para tomar el control de las √ļltimas bolsas de resistencia de la capital, mientras intentan avanzar hacia Sirte, ciudad natal del dictador libio y basti√≥n de los gadafistas. Anoche los rebeldes se hicieron con el mando de la zona del hotel Rixos, donde ayer fueron liberados 35 periodistas extranjeros, tras un asedio de seis d√≠as por parte de los leales al r√©gimen.

Convertido en fugitivo, con una recompensa sobre su cabeza de 1,7 millones de d√≥lares, Muamar el Gadafi, tal como hab√≠a prometido,¬†no se rinde. A poco m√°s de un mes del 42¬ļ aniversario del¬†golpe de Estado que le aup√≥ al poder, el dictador asegur√≥ que su huida anteayer de Bab el Azizia, su fortaleza en la ca√≥tica Tr√≠poli, es solo un movimiento “t√°ctico” e hizo un llamamiento a sus fieles en la capital a combatir por la victoria o el martirio.

Le persiguen con empe√Īo los rebeldes, convencidos de que se esconde en Tr√≠poli, donde el tableteo de las ametralladoras, el zumbido de cohetes y lanzagranadas y alg√ļn bombardeo de la OTAN se escucharon durante todo el d√≠a. Las columnas de humo ennegrecieron el cielo. En Bengasi, capital de los sublevados, crece la consigna de que¬†hay que conquistar Sirte, ciudad natal del dictador, para evitar la contraofensiva, seg√ļn informa √Ālvaro de C√≥zar.

Los insurrectos deben combatir en varios frentes, aunque contra un enemigo que progresivamente se debilita. Los alzados en Misrata, experimentados en la guerrilla urbana¬†tras sufrir meses de asedio, encabezaron el asalto a Bab el Azizia; los de Yefren, originarios de las monta√Īas del oeste, defienden alg√ļn barrio de la capital; la base gadafista en Zuara, cerca de la frontera tunecina, cay√≥ ayer por la tarde en manos insurrectas, y tambi√©n avanzan en el este del pa√≠s sin prisa pero sin pausa, camino de Sirte, la ciudad donde Gadafi naci√≥ y donde cuenta con muchos partidarios de su tribu. Pero la clave es Tr√≠poli. Y aunque Abdulhamid Taleb dice ser uno de los comandantes guerrilleros en esta ciudad de dos millones de habitantes, se observan escenas similares a las que se viv√≠an en Cirenaica en el mes de marzo. Pocos obedecen √≥rdenes y las camionetas dotadas de ametralladoras, o no, parten a la lucha cuando creen conveniente. Uno de esos grupos se ha trasladado durante la madrugada al hotel Corinthia, en el centro de la ciudad, al sospechar que all√≠ podr√≠a estar alojado Saadi, el hijo futbolista de Gadafi, informa Reuters.

Sin experiencia en la batalla

Muchos vecinos de Tr√≠poli carecen totalmente de adiestramiento para empu√Īar armas y marchan al cercano frente con m√°s coraje que capacidad de hacer da√Īo. Entre ellos, chavales que apenas rozan la mayor√≠a de edad. Seguramente por ello, los curtidos rebeldes procedentes de otras ciudades libias han llevado la voz cantante en importantes misiones en Tr√≠poli. Taleb afirmaba ayer lo que se observaba desde las terrazas tripolitanas mirando en direcci√≥n sur. “Quedan focos de leales a Gadafi”, dec√≠a, “en los barrios de Abu Salim, Al Hadba Al Jadra [el barrio en el que los dirigentes insurrectos creen que se esconde el aut√≥crata] y Yala Furyan, y tambi√©n en la carretera del aeropuerto, donde est√°n apostados francotiradores”. Pero aunque por la ma√Īana tambi√©n hubo escaramuzas en la plaza Verde (ahora de los M√°rtires), los insurgentes se esfuerzan por despreciar la presencia de francotiradores y cualquier ciudadano piensa que es solo cuesti√≥n de tiempo para celebrar la captura de Gadafi.

El martes se vivieron en Bab el Azizia -donde ayer los rebeldes permit√≠an acceder o no seg√ļn la intensidad de la lucha- instantes que rememoraban otro episodio hist√≥rico: la ca√≠da de la estatua de Sadam Husein en la plaza Ferdus de Bagdad,¬†en abril de 2003. La mayor√≠a de los libios esperan no tener que aguardar ocho meses, los que logr√≥ permanecer en su madriguera de Tikrit el tirano iraqu√≠, para cantar victoria. Su hom√≥logo libio insist√≠a ayer a trav√©s de una emisora de radio local: “Las bandas que quieren destruir Tr√≠poli son la encarnaci√≥n del mal”, dijo, tras prometer la “victoria o el martirio”. Su hija tambi√©n hizo un llamamiento a los libios para sumarse a la guerra contra estas¬†bandas, que en realidad son los ciudadanos corrientes de Libia.

El nivel de resistencia que ofrezcan sus fieles ser√° un buen term√≥metro para medir hasta qu√© punto goza de apoyo el s√°trapa. Pero evidente es que despu√©s de cuatro d√©cadas, la camarilla en el poder, seguramente extensa, tiene mucho que perder en un pa√≠s inmensamente rico en yacimientos petrol√≠feros como escaso (alrededor de seis millones, excluyendo los dos millones de inmigrantes, huidos en su gran mayor√≠a) de poblaci√≥n. “¬ŅPor qu√© no somos como Dub√°i?”, es una pregunta que se escucha desde marzo en Bengasi y Tr√≠poli.

Carencias sanitarias

Como se preguntaban hasta ayer qué sería de los 35 periodistas y un congresista de Estados Unidos, del que no se conoce su identidad, que pudieron por fin, tras cinco días secuestrados por partidarios de Gadafi en el hotel Rixos, cerca de Bab el Azizia, escapar. Su situación era desesperada, y no ocultaban su temor. Para ellos acabó el drama. Para muchos otros no ha hecho más que empezar. La capital libia padece una catástrofe en el aspecto sanitario. Falta personal, equipos médicos y sangre, precisamente cuando los heridos de bala -dos periodistas franceses, entre ellos- se cuentan por centenares. También en distritos que los rebeldes dicen tener bajo su total dominio, aunque los innumerables controles de milicianos y las calles cortadas por barricadas salpican todo Trípoli. Quizá peque de optimismo también el portavoz militar que ayer aseguraba que el 95% de Libia está bajo control de los insurgentes.

Cercado militarmente, en el campo diplomático -más de 40 países, varios de ellos árabes, ya han reconocido al Consejo Nacional, el Gobierno de los rebeldes, como legítimo representante de Libia- la actividad es también incesante. Los líderes de la rebelión se reunirán la semana próxima con representantes de Estados Unidos, Reino Unido y Francia, los países que han encabezado la misión de la OTAN. Lo harán probablemente en Catar, el emirato que se mostró desde el primer momento como un enfervorecido partidario de los rebeldes de Bengasi. Justamente ayer en Doha, la capital catarí, los miembros del futuro Gobierno libio ofrecieron un claro mensaje: no queremos que Libia sea Irak. E hicieron un llamamiento a la reconciliación -ante la oleada de venganzas yrepresalias contra los partidarios del régimen capturados- y pidieron la descongelación de los fondos que fueron en su momento embargados al régimen por las potencias occidentales. De hecho, el Consejo de Seguridad de la ONU tiene previsto votar hoy una resolución de EE UU para desbloquear 1.500 millones de dólares de fondo libios para entregárselos a los rebeldes.

El Consejo Nacional tiene previsto trasladarse desde Bengasi a Trípoli el sábado, aunque establecer y acertar con los plazos no sea el fuerte de los insurgentes. En todo caso, será otro capítulo cargado de simbolismo.

Seguramente se desplazar√° Mustaf√° Abdel Yalil, el jefe del Consejo, junto a Abdelhafiz Ghoga, su segundo. Este destac√≥ ayer que Gadafi debe ser juzgado en Libia. “Gadafi est√° todav√≠a en Libia. Si no en Tr√≠poli se habr√° escurrido hacia alg√ļn punto del centro [Sirte, su ciudad natal] o el sur del pa√≠s. Preferimos juzgar a Gadafi en Libia antes de que sea enjuiciado por el Tribunal penal Internacional”, coment√≥ Ghoga en El Cairo.

Desde el pasado s√°bado, m√°s de 10.000 personas han cruzado el puesto fronterizo de Dehiba entre T√ļnez y Libia, en ambos sentidos. Algunos hu√≠an de los combates, otros volv√≠an en su “pa√≠s libre”.

Fte.textualelpais.com