viernes 5 de marzo de 2021 ūüēí 09:57:52
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LIBIA: Las tropas de Gafafi recuperan Bin Yauad y preparan su asalto a Ras Lanuf

Las tropas leales a Muamar el Gadafi han lanzado una serie de contraataques contra las ciudades controladas por los rebeldes al oeste y al este de Libia, una estrategia que incrementa el temor a que Liba acabe sumida en una guerra civil larga y de consecuencias imprevisibles. Nada en el pa√≠s magreb√≠ apunta en estos momentos a que el levantamiento contra el r√©gimen de Gadafi acabe con una dictadura de cuatro d√©cadas. Los mercenarios de Gadafi est√°n cada vez m√°s fuertes y los insurgentes, pese a su estado permanente de ebullici√≥n, parecen languidecer ante el embate de las tropas del dictador, mejor preparadas y con m√°s armamento. Aunque la revuelta libia tiene su origen en las revoluciones democr√°ticas de T√ļnez y Egipto, el panorama sobre el terreno se aleja cada vez m√°s de lo que ocurri√≥ en esos pa√≠ses vecinos y se asemeja a la violencia del Irak post Sadam.Las fuerzas del dictador contin√ļan este lunes con su asedio sobre Zauiya, la ciudad estrat√©gica situada a 50 kil√≥metros al oeste de Tr√≠poli. Esta plaza est√° controlada por los rebeldes, pero la escasez de agua y alimentos ya es acuciante, y a ella se ha unido en las √ļltimas horas la falta de armamento. Ante esta situaci√≥n, los esbirros de Gadafi han incrementado el castigo sobre el enclave, crucial para avanzar hacia una hipot√©tica conquista de la capital libia, un objetivo cada vez m√°s lejano para los l√≠deres rebeldes si no cuentan con ayuda militar extranjera.

Miedo en Bengasi

La situaci√≥n para los sublevados al este, la zona del pa√≠s donde primero y con m√°s fuerza cuaj√≥ la insurrecci√≥n, tampoco es boyante. En Misrata, situada a 200 kil√≥metros al este de Tr√≠poli, el mando rebelde mantiene a duras penas su control, pero el castigo de las brigadas que dirige Jamis Gadafi, hijo del s√°trapa, ha dejado mella. Los residentes en esa ciudad viven con angustia la ofensiva de Gadafi, que al igual que en Zauiya, ha empleado artiller√≠a, cohetes y fuego de mortero. M√°s al oeste, en la ciudad petrol√≠fera de Ras Lanuf, los habitantes tambi√©n tienen miedo porque consideran que el Ej√©rcito libio no ha dicho a√ļn su √ļltima palabra y volver√° a atacar para recuperar el poder, todav√≠a en manos rebeldes. Muchas personas est√°n abandonando en coche esta ciudad con sus pertenencias y los rebeldes han movido su arsenal a un punto indeterminado del desierto por miedo al ataque, informa Reuters.

“Hemos escuchado que nuestras posiciones van a ser bombardeadas, por lo que hemos escondido nuestras armas”, ha asegurado un miliciano rebelde a Reuters desde Ras Lanuf. Otro ha a√Īadido: “Las hemos llevado al desierto”. Un tercer rebelde ha asegurado que los insurgentes se hab√≠an replegado al desierto para preparara un nuevo ataque a Bin Yauad que les permita despejar el camino hacia la conquista de Sirte.

Hoy hay poca presencia de rebeldes en la carretera principal que une Ras Lanuf, a 660 kilómetros de Trípoli, con Bin Yauad, que ayer vivió los combates más encarnizados. Las unidades de Gadafi lanzaron duros ataques contra esa ciudad situada en el camino hacia Sirte, el feudo natal del dictador. El castigo obligó a los opositores a replegarse a Ras Lanuf, fracasando así en su asalto al bastión de Gadafi.

Los uniformados enviados por Gadafi han recuperado este lunes el control de Bin Yauad y preparan su asalto a Ras Lanuf, a escasos 40 kil√≥metros al oeste, seg√ļn testigos citados por Reuters. “Fui a Bin Yauad y a 20 kil√≥metros de la ciudad se ve√≠a una columna de camiones y veh√≠culos militares y hasta un caza avanzando lentamente en esa direcci√≥n”, ha dicho un testigo.

En el extremo occidental del país, en Bengasi, la capital de los rebeldes, la situación también es de incertidumbre. El Consejo Nacional que dirige la ciudad desde la estampida de los militares se encuentra en la encrucijada. No sabe si reforzar el frente rebelde con el envío de más hombres o atrincherarse en la ciudad ante los rumores crecientes de que Gadafi prepara un golpe.Objetivo: Sirte

La diana de los insurgentes es Sirte, la capital que vio nacer al dictador, a medio millar de kil√≥metros de Tr√≠poli. Ser√° un hueso dur√≠simo de roer, si alcanzan sus puertas. Los soldados leales a Gadafi y sus milicias, apoyados por helic√≥pteros y tanques, atacaron con sa√Īa esas dos poblaciones, y tambi√©n Misrata. Los muertos se cuentan por decenas. La guerra, ya abierta, se recrudece cada jornada que pasa.

Los dictadores √°rabes de pa√≠ses con un arraigado componente tribal acostumbran a otorgar prebendas, altos cargos y contratos a los miembros de sus extensas familias, en el sentido √°rabe de la palabra. Y construyen hospitales, carreteras, viviendas e infraestructuras en sus regiones de origen, mientras otras -donde est√°n implantadas tribus rivales o distintos grupos √©tnicos o religiosos- padecen un abandono sangrante. Sadam Husein fue un benefactor para Tikrit, su feudo en el norte de Irak. El megal√≥mano Muamar el Gadafi traslad√≥ a Sirte varios ministerios, construy√≥ en m√°rmol el Palacio de Congresos m√°s grande del norte de √Āfrica. E incluso, qu√© sarcasmo, logr√≥ para su cuna la sede del Fondo de Naciones Unidas para la Democracia. Por eso Sirte est√° en el punto de mira. Su ca√≠da supondr√≠a un rev√©s devastador para Gadafi, un golpe psicol√≥gico crucial y dejar√≠a el camino expedito hacia Tr√≠poli. De ah√≠, que a nadie extra√Īar√≠a que la guerra que libran los insurrectos se estancara en esta ciudad que acoge una enorme base militar. Su importancia estrat√©gica es indiscutible. Aunque en otros frentes tambi√©n se suceden las refriegas.

Los libios han mostrado suma paciencia durante tres d√©cadas. Porque Gadafi era un aut√©ntico h√©roe popular cuando perpetr√≥ el incruento golpe de Estado que fulmin√≥ la monarqu√≠a del rey Idriss en 1969, y fue un gobernante bien visto durante los primeros diez a√Īos de su tiran√≠a. Supo jugar con los sentimientos anticolonialistas, bien anclados entre los libios, para granjearse el respaldo popular. Y fue en esa √©poca cuando construy√≥ los fundamentos de su poder militar, debilitando al Ej√©rcito a la par que formaba los comit√©s revolucionarios y los cuerpos paramilitares que ahora combaten contra los rebeldes.

Ya en 1973, su Ejército ocupó una franja de territorio chadiano, y el conflicto con este país se prolongó hasta 1987. Justo una década antes había lanzado una fugaz guerra contra Egipto después de que Anuar el Sadat anunciara su intención de firmar un acuerdo de paz con Israel. Los fallecidos se contaron por decenas de miles, sin tener en cuenta las víctimas de la bárbara represión política en Libia.

Ahora todo son prisas. Tal vez demasiadas, y tal vez resulten contraproducentes para los rebeldes. Al menos a corto plazo. El Consejo Nacional no era partidario de desatar una avalancha de rebeldes hacia la capital libia. Es consciente de que sus fuerzas no tienen la capacidad para alcanzar Trípoli y asestar el golpe definitivo al régimen con la celeridad con la que consiguieron expulsar de Bengasi a los esbirros y agentes de Gadafi: tardaron cuatro días en liberar la ciudad.

Pero al calor de las revueltas que sacuden el mundo √°rabe, la emoci√≥n desbordada y el desenfreno es patente en los sublevados. Avanzan por tierra sin poder garantizar debidamente la retaguardia porque Gadafi es due√Īo del aire. Una ventaja decisiva. Como decisivo es que en Libia, a diferencia de T√ļnez o Egipto, el Ej√©rcito no pod√≠a jugar papel institucional alguno ni forzar el hundimiento del aparato militar de Gadafi, infinitamente mejor armado que sus enemigos.

Eso no arredra a los insurrectos. Es imposible que se rindan. Entre otras razones porque saben bien que, si son vencidos, las represalias provocar√°n escalofr√≠os. Conocen el pa√Īo al que se enfrentan. Y nadie piensa en esa eventualidad. Est√°n convencidos de que el aut√≥crata tiene los d√≠as contados. Aunque sea dif√≠cil que eso ocurra si la comunidad internacional, que no parece nada dispuesta a embarcarse en otra aventura militar en un pa√≠s √°rabe, no impone una zona de exclusi√≥n a√©rea, o si Tr√≠poli no se alza contra el gobernante.

Fue ayer un d√≠a de celebraci√≥n -no se sabe si fingida- de los leales a Gadafi en Tr√≠poli, que se alegraban por la supuesta toma de Misrata y Zauiya -el segundo enclave petrolero de Libia-, aparentemente falsa. El ruido de los disparos se escuch√≥ por la ma√Īana, y testigos citados por Reuters aseguraban que solo se trataba de amedrentar a los vecinos. Abdelhafiz Goga, portavoz del Consejo Nacional, afirm√≥ que esas dos ciudades permanecen en manos de los insurgentes y que el r√©gimen lo √ļnico que desea es crear confusi√≥n. Un portavoz del Gobierno de Gadafi advert√≠a de que sus militares est√°n cerca de aproximarse a Bengasi. En su plaza central se discut√≠a si sumarse al frente o parapetarse en la capital de la revuelta. Las espadas est√°n en alto.Fte.elpais.com

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