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CARNAVAL:Volvieron los feriados para los carnavales, que tanta gente esperaba

Publicación: 7/03/2011

Volvieron los Carnavales. Eso que tanta gente estaba aguardando con ansiedad y que, desde la última dictadura, no se autorizaban los feriados que tanto alegraban al pueblo. Mandanos tu foto a [email protected] y contanos como vivis estos días festivos. Suena el silbato y estallan los bombos. Comienza el desfile de la murga en uno de […]

Volvieron los Carnavales. Eso que tanta gente estaba aguardando con ansiedad y que, desde la última dictadura, no se autorizaban los feriados que tanto alegraban al pueblo. Mandanos tu foto a [email protected] y contanos como vivis estos días festivos.

Suena el silbato y estallan los bombos. Comienza el desfile de la murga en uno de los tantos corsos callejeros y barriales que visten la noche porteña durante los festejos de carnaval.

Estalla la murga con su ritmo, su brillo, sus banderas y muñecos, y el baile enloquecido de murgueras y murgueros que van dejando en cada salto al aire toda su pasión y su arte. Se encendió el corso entre lamparitas de colores que iluminan a la murga a lo largo del desfile. Las penas quedaron olvidadas y sólo cuenta la alegría, sólo cuenta ese momento, es el carnaval, es la murga bailando, es la gente en la calle.

Así se siente la murga desde adentro, que lleva adelante el estandarte que la identifica, mientras el público, expectante, se agolpa para verla pasar, y a pocos metros grupos de chicos juegan su fiesta de la espuma. Brilla la murga, está sobre el escenario cantando sus canciones de presentación, crítica y retirada, en esa esquina que resume a la vez una historia barrial, mientras suena en el piso el paso decidido de un baile que agita sus brazos a la luna.

Y la murga, que propone en cada corso un momento de expresión y diversión, que lleva sobre sí el trabajo de todo un año preparándose para la fiesta del Dios Momo, recoge la memoria y la identidad de cada rincón de la ciudad.

Pasó la murga, agrupación carnavalera que da pertenencia y contención social a través de un espacio de expresión popular, pasó un torbellino, y todo vuelve a aquietarse en ese tablado hasta que otro espectáculo murguero o musical vuelve a emocionar.

A las 2 o 3 de la mañana, cuando ya pasó la última murga y se fueron yendo los últimos chicos y familias del corso, volvió el silencio a ese barrio que testimonió una noche de fiesta popular, donde quedaron las huellas del paso del Dios Momo.

Así cada noche de carnaval, de un carnaval que este año se volvió a poner el traje completo, que padeció durante los últimos 35 años la amputación de sus tradicionales cuatro días de fiesta sin parar. En un día negro de junio de 1976, los militares, que acababan de iniciar un proceso de represión, persecución, desapariciones y muerte, y una economía de élite, decidieron acallar el carnaval y la alegría popular, sacando del calendario el feriado nacional de lunes y martes de carnaval.

Años después del retorno de la democracia, cuando resurgieron las agrupaciones de carnaval, las murgas se organizaron tras la bandera del feriado nacional de carnaval y salieron cada año, cada martes de carnaval, a reclamarlo con desfiles multitudinarios y coloridos por el centro porteño.

Parecía un imposible, pero en noviembre pasado, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner emitió un decreto que volvía a darle vida a los feriados de carnaval, una restitución que significa la recuperación de la identidad, la memoria y la alegría de esta histórica fiesta popular.
Télam

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