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ECONOMIA: LA DEBILIDAD DEL DÓLAR. BENEFICIOS Y DISTORSIONES EL PRIVILEGIO DE SER EL UNICO DUEÑO DE LA FÁBRICA DE LA “MONEDA PATRON”.

Publicación: 2/02/2011

ARTICULO PRODUCIDO ESPECIALMENTE PARA MULTIMEDIOS PRISMA POR EL DR. RODOLFO ROSSI RECONOCIDO ECONOMISTA Y EX PRESIDENTE DEL BCRA. EE.UU. tiene el privilegio de tener una moneda prominente (US$) heredera del patrón oro. El financiamiento del desequilibrio financiero (fiscal y externo) que presenta EE.UU., generalmente es realizado por todos los países del mundo, que comprando US$ […]

ARTICULO PRODUCIDO ESPECIALMENTE PARA MULTIMEDIOS PRISMA POR EL DR. RODOLFO ROSSI RECONOCIDO ECONOMISTA Y EX PRESIDENTE DEL BCRA.
EE.UU. tiene el privilegio de tener una moneda prominente (US$) heredera del patrón oro. El financiamiento del desequilibrio financiero (fiscal y externo) que presenta EE.UU., generalmente es realizado por todos los países del mundo, que comprando US$ “aumentan su encaje deseado”. En efecto. EE.UU. consume, invierte, importa siempre sobre sus niveles de ingreso. Atento el importante déficit de Cuenta Corriente del Balance de Pagos (desahorro externo) que mantiene EE.UU., desde hace muchos años, el sistema financiero transfiere actividad y crecimiento a los demás países del mundo que presentan como contrapartida, superávit de Cuenta Corriente en sus Balances de Pagos. Cuando el desequilibrio externo de EE.UU. se excede de más del 3,50 % de su PIB de ese país, en el año – que es la “monetarización del crecimiento promedio mundial”, EE.UU. transfiere inflación al mundo, por la abundancia de Dólares.

LA ABUNDANCIA DE DÓLARES EN EL MUNDO Y EL MEJORAMIENTO DE LOS TÉRMINOS DE INTERCAMBIO DE LOS PAISES PRODUCTORES DE MATERIAS PRIMAS.

Pero la abundancia de Dólares tiene también, otras consecuencias importantes.
Constituye un factor coadyuvante del aumento del precio de las materias primas, cuya oferta generalmente, es más inelástica que la fabricación de “moneda papel”. Los países productoras de materias primas, se ven francamente beneficiados, ya que si bien sufren del aumento en el precio de sus producciones, el nivel de exportaciones en US$ de las mismas, aumenta y estimula su ingreso y beneficio.

No ocurre lo mismo con otros productos – generalmente industriales – no exportables. Revalorizadas las monedas locales frente al Dólar estadounidense, sus producciones sufren la incompetencia, en su referencia a las producciones de EEUU y también de China, país que mantiene, prácticamente la relación cambiaria fija de su moneda, el Yuan con el Dólar estadounidense. Al respecto, no obstante la importantísima capitalización de China y su continuada reducción de costos por eficiencia, en los últimos años, la revaloración del Yuan, en su relación al Dólar estadounidense fue de solo el 3,30 %, con lo que la producción industrial del país asiático se hizo sumamente competitiva en el mundo.

Consecuente con ello, es sector industrial de los países que revalúan su moneda – para no comprar Dólares y mantener una sana flotación cambiaria de sus monedas – sufren enérgicamente en un vasto sector demandante de mano de obra, quedando generalmente fuera del mercado internacional y también doméstico.

La Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), en su más reciente análisis sobre las perspectivas de los alimentos básicos para el año 2011, presagia una volatilidad extrema de los precios de los mercados agrícolas, sobre todo de los cereales, con amenazas, incluso, a la seguridad alimentaria global. Al respecto, arroz, trigo, azúcar, cebada, carne, entre otros productos básicos, continuarían con los precios altos e incluso con significativos aumentos.

Una mayor hambruna por carestía de los precios para los países del Tercer Mundo, será uno de los efectos visibles de la “abundancia de US$” a las puertas del Planeta, la que también impactará en los bolsillos de familias y trabajadores del Primer Mundo y de los países emergentes.

Por otra parte, sequías, inundaciones, incendios son algunos de los fenómenos que han afectado a las actuales cosechas y las respectivas reservas estratégicas de cereales, en importantes países productores como Rusia, Ucrania, Australia y también Argentina.

A la “floja” campaña de los cereales se le han sumado grandes movimientos financieros especulativos, que acentúan la presión y volatilidad de los principales mercados.

Otros análisis aducen, que la actual firmeza de los precios, también refleja el crecimiento de la demanda por una mejor perspectiva económica en países emergentes, sobre todo en China e India, donde se concentra casi un tercio de los habitantes del Planeta.

Todo ello se adiciona a las distorsiones monetarias comentadas en los tipos de cambio, provocada por la “debilidad del US$” y la evolución del Euro y del Yuan.

LAS QUEJAS Y LAS ACCIONES DE LOS PAÍSES QUE ADOPTAN MEDIDAS PARA PREVENIR LA APRECIACIÓN DE SUS DIVISAS FRENTE AL US$

¿Qué pasa con aquellos países que no devalúan sus monedas al compás de la desvalorización del US$?

Es de señalar que el país que no devalúa su moneda, técnicamente sufre un estancamiento o caída del nivel de sus exportaciones y un aumento de sus importaciones. Su tasa de interés se eleva y con su moneda revalorizada en Dólares, es objeto de ingreso de capitales del exterior por el arbitraje consiguiente (tasa positiva en US$ y revalorización de la moneda)

La desvalorización del US$ “invita a una respuesta de los competidores”. Y en virtud de ello, hay una migración creciente de los sistemas de libre flotación (la desvalorización del US$, se correspondería con una revalorización de la moneda doméstica) a otros sistemas, para defender la producción y el trabajo local.

Frente a la depreciación del Dólar estadounidense, un buen número de países están aplicando medidas intervencionistas y proteccionistas, que incluso son ajenas a sus políticas generales macroeconómicas.

Brasil, Israel, Chile, Colombia, Corea podrían se ejemplos de tales políticas para frenar la apreciación de sus monedas.

Brasil, invadido por el flujo de capitales de corto plazo y fortalecido el Real en un 37 %, en los dos últimos años, está en la aplicación de controles de capital, cambios en la regulación financiera e incrementando la acumulación de Reservas internacionales. Incluso recientemente, anunció un impuesto del 60 %, sobre las posiciones “cortas” de los Bancos en Dólares. Sin embargo, la presión inflacionaria por la mayor oferta monetaria y alto nivel de crecimiento económico, determinó que recientemente, su BC elevara su tasa de referencia SELIC (a 1 año) al 11,25 %.

Israel fue el primer país en subir la tasa de interés en el 2009, y su Banco Central compró permanentemente dólares, en el mercado cambiario, para impedir una sobre apreciación del shekel, estrategia que le resultó muy onerosa. Actualmente, considera establecer controles a la entrada de capitales.

El Banco Central de Chile gastará US$ 12.000 millones, para tratar de debilitar la cotización de la moneda nacional, que se ha situado en sus niveles más altos frente al Dólar, en los últimos tres años.
El hecho de que el efecto “dominó” haya llegado a la economía andina – quizá la más ajustada al libre mercado de las emergentes -, hace aumentar la inquietud por un problema al que hoy por hoy, nadie parece tener o proponer una solución satisfactoria.

ARGENTINA Y EL AÑO 2011

En cuanto a nuestro país, por el análisis del reciente Plan Monetario del Banco Central, aun no presentado al Congreso, se desprendería que el nivel inflacionario real superaría al registrado en el año 2010 (estimación privada: 26,50 %), con un aceptablemente buen crecimiento (estimación 6,1 %), fruto de un positivo saldo de comercio exterior, elevado nivel de consumo interno y necesaria alta inversión.

La elevada inflación será consecuencia del pago de los vencimientos externos (US$ 7.504 millones) con Reservas del Banco Central de la República Argentina, que se repondrán durante el corriente año, por compras de Divisas que realizará la Institución con emisión monetaria.

Está bien el cumplimiento de los pagos que se realizará. Mejor hubiera sido que los mismos se realizaran con fondos del un superávit fiscal, que lamentablemente, no se obtendrá
Mientras tanto seguiremos “aprovechando” la debilidad del Dólar estadounidense y la revalorización del Real brasileño, aunque con una mayor distorsión de precios relativos, por la inevitable “inflación interna en US$”, que deberemos soportar.

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