EL SUPERÁVIT EN DEBATE:¿UN MONUMENTO A LA MACROECONOMÍA O UN CRÉDITO FINANCIADO POR LA SOCIEDAD?
En el análisis político y económico de la Argentina actual, la figura del periodista Carlos Pagni representa una referencia insustituible. Su agudeza, el volumen de su información y la profundidad con la que desentraña las tramas del poder merecen un respeto profesional absoluto de parte de quienes ejercemos el oficio
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Por Jorge Victorero Director Multmedios Prisma
Por eso mismo, cuando un analista de su talla formula una lectura conceptual fuerte —como sostener que habría que «hacerle un monumento» al presidente Javier Milei por haber instalado y sostenido la cultura del superávit fiscal—, la expresión invita a una reflexión abierta, respetuosa y necesaria sobre el verdadero origen de las cuentas públicas en orden.
La batalla cultural del rigor presupuestario vs. la arquitectura del esfuerzo
Nadie en su sano juicio macroeconómico puede discutir la validez de un principio elemental: un país no puede gastar sistemáticamente más de lo que ingresa sin pagar costos hiperinflacionarios o endeudamientos insostenibles.
En ese punto, el mérito del Gobierno radica en haber colocado el déficit cero como un dogma innegociable en el centro de la agenda pública.
Sin embargo, la pregunta analítica que surge no interpela al objetivo, sino al método y a los financistas de ese logro.
¿Reducción de la casta o licuación del ingreso? El interrogante de fondo ante la tesis del «monumento» es si el equilibrio fiscal se alcanzó mediante un ordenamiento eficiente de las estructuras del Estado y la política, o si fue el resultado del sacrificio directo de la masa asalariada, la paralización de la inversión estratégica y el congelamiento del haber de los jubilados.
El costo en la economía real:
La recesión que se observa en los centros comerciales de barrio, el pluriempleo de profesionales y la pérdida paulatina del poder de compra de la clase media baja sugieren que el superávit no es un bien abstracto generado por la magia contable de un Excel. Es, ante todo, un crédito social otorgado por millones de ciudadanos que han visto recortada su calidad de vida cotidiana.
Un diálogo entre la macroeconomía y la calle
Formular este contrapunto con la mirada de Pagni no implica desconocer el valor de su aporte periodístico ni arrogarse la verdad absoluta. Se trata de poner en perspectiva la diferencia sustancial que existe entre la fría métrica del orden fiscal y la vivencia microeconómica de las familias argentinas.
El origen del capital político:
Si el superávit es hoy una realidad, el monumento —en términos éticos y republicanos— le pertenece en primer lugar al conjunto de los trabajadores, los comerciantes, los pequeños empresarios, los docentes, las fuerzas de seguridad, los profesionales y los jubilados que sostienen con su bolsillo el peso del ajuste.
La sostenibilidad como desafío:
La verdadera prueba del modelo no será únicamente mostrar un saldo positivo al final del mes en las planillas oficiales, sino lograr que ese equilibrio macroeconómico no termine por devorar el tejido social ni ahogar la capacidad de consumo y desarrollo del país.
