FRACTURA EN EL OFICIALISMO: PATRICIA BULLRICH Y MARTÍN MENEM DEJAN SOLO A SANTILLI Y COMPLICAN LA ESTRATEGIA PARA SUSPENDER LAS PASO
Las profundas rispideces dentro de la coalición gobernante complican la hoja de ruta parlamentaria del jefe de Gabinete, Diego Santilli, en su intento por eliminar las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) rumbo a 2027.
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Mientras la Senadora Nacional Bullrich, consolida su propia proyección presidencial y el titular de Diputados frena los acuerdos territoriales, la arquitectura electoral del oficialismo exhibe fisuras críticas.
La búsqueda de acuerdos para aprobar la suspensión de las PASO en el Congreso Nacional se transformó en un camino en solitario para el jefe de Gabinete, Diego Santilli.
En medio de un escenario político condicionado por la cuenta regresiva hacia las elecciones de 2027, las tensiones internas expusieron la falta de respaldo coordinado por parte de actores clave del propio espacio oficialista, como Patricia Bullrich, y el presidente de la Cámara baja, Martín Menem.
Según los reportes de la coyuntura legislativa, la estrategia diseñada por Santilli para sumar adhesiones entre gobernadores provinciales y bloques dialoguistas choca contra la resistencia de un sector del oficialismo que prioriza la construcción de listas «puras» y recela de los pactos negociados.
En el caso de Bullrich —quien en repetidas oportunidades ha manifestado su preparación y vocación para disputar la Presidencia—, los puentes con la mesa chica de coordinación muestran un distanciamiento operativo evidente, delegando la carga de la negociación íntegramente en el funcionario nacional.
Por su parte, Martín Menem y los sectores de extrema afinidad con la conducción partidaria nacional se muestran reacios a ceder espacios territoriales a los aliados provinciales, frenando las concesiones necesarias para destrabar los votos indispensables en el Senado y la Cámara de Diputados.
Esta falta de sincronía política deja a Santilli expuesto en su intento de reunir las mayorías requeridas para modificar el régimen electoral antes del cierre del año parlamentario.
Los ejes críticos de la interna y el impacto legislativo
La soledad de Santilli: El jefe de Gabinete enfrenta el desafío de negociar con mandatarios provinciales y bloques dialoguistas sin el respaldo activo de las principales terminales políticas del oficialismo.
El factor Bullrich:
La proyección personal de la ministra de Seguridad hacia 2027 y sus diferencias metodológicas con la mesa chica de la Casa Rosada debilitan la cohesión del bloque parlamentario en temas estructurales.
La postura de Martín Menem: La negativa a «regalar» lugares en las listas a los gobernadores provinciales congela los entendimientos territoriales imprescindibles para alcanzar los números necesarios en el Congreso.
Análisis PRISMA: La arquitectura del poder frente al desgaste de la disciplina interna
El freno en la estrategia de reforma electoral impulsada por el Gobierno pone en evidencia un límite estructural: la dificultad de gestionar una coalición heterogénea cuando los intereses de sucesión presidencial y los armados provinciales se anticipan a los tiempos de la gestión económica.
Para que un esquema de transformación institucional prospere, la Casa Rosada necesita alinear sus espadas legislativas bajo una táctica común. Si la interna oficialista continúa priorizando las disputas de liderazgo sectorial por sobre la ingeniería de acuerdos, el costo político no solo recaerá sobre los operadores de la negociación, sino que comprometerá la gobernabilidad de las reformas estructurales previstas para el tramo final del mandato.
