martes 27 de octubre de 2026 12:02:55

EL COSTO DE LA CRISIS: EL RIESGO PAÍS SALTA A 765 PUNTOS Y PONE EN JAQUE LA ESTRATEGIA FINANCIERA DEL PALACIO DE HACIENDA

La escalada del indicador de JP Morgan tras el cimbronazo brasileño bloquea la colocación de deuda voluntaria y compromete seriamente los compromisos del programa económico oficial.

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Frente a la imposibilidad de salir a los mercados internacionales o locales a tasas razonables, el equipo de Luis Caputo evalúa alternativas de emergencia que profundizan la presión sobre las reservas internacionales.

La persistente suba del riesgo país, que en las últimas horas trepó hasta los 765 puntos básicos, ha terminado por desarticular los supuestos centrales sobre los que se edificó el programa financiero del Ministerio de Economía. Lejos de ser una reacción meramente coyuntural por la victoria de Luiz Inácio Lula da Silva en Brasil, el encarecimiento del endeudamiento externo e interno refleja la desconfianza de los inversores ante un modelo que no logra acumular divisas de manera genuina y que enfrenta vencimientos críticos de cara al período 2026-2027.

El impacto sobre el esquema diseñado por Luis Caputo es directo. El programa original contemplaba la colocación de títulos en moneda extranjera en el mercado local y voluntario —como el frustrado Bonar 2029 (AO29)— para cubrir los compromisos venideros sin depender de asistencia directa. Sin embargo, con un riesgo país en estos niveles, emitir deuda a tasas pagables se ha vuelto una misión imposible, obligando al Palacio de Hacienda a suspender las colocaciones y replantear el puente financiero.

ANÁLISIS DE PRISMA

El uso condicionado del swap con China: Ante la imposibilidad de captar dólares frescos en el mercado de capitales, el Ejecutivo baraja recurrir nuevamente al entendimiento financiero con Beijing para refinanciar vencimientos, una herramienta de carácter paliativo que no resuelve los desequilibrios estructurales de fondo.
La sangría sobre el Banco Central:

La otra alternativa que baraja la mesa chica económica es que el Tesoro le compre de manera directa dólares a la autoridad monetaria para afrontar sus obligaciones.

Esto último implica una exigencia extrema sobre un Banco Central que ya muestra serias dificultades para sostener compras netas en la plaza cambiaria, vaciando aún más el poder de fuego de las reservas netas.
El callejón sin salida del modelo:

La combinación de un tipo de cambio atrasado para contener la inflación, la pérdida de competitividad frente a los socios regionales tras la devaluación del real y el cierre de los mercados internacionales deja al Gobierno acorralado entre la devaluación brusca y el vaciamiento de sus activos externos.

La suba de los indicadores de riesgo ratifica que el relato de la solvencia financiera choca una y otra vez con la realidad de los números macroeconómicos.

Sin financiamiento voluntario y con el colchón de divisas bajo constante asedio, la administración libertaria transita una cuerda floja financiera donde cada día se achican más los márgenes de maniobra.