sábado 5 de septiembre de 2026 11:39:42

LA DOBLE VARA CORPORATIVA: UN PROVEEDOR ESTRATÉGICO DE VACA MUERTA TAMBIÉN OPERA EN EL YACIMIENTO ILEGAL DE MALVINAS

 Un entramado de negocios internacionales expone la fragilidad de las sanciones argentinas en el Atlántico Sur. Se trata del caso del proveedor de infraestructura naval y tubos de acero para el oleoducto estrella de Vaca Muerta, que simultáneamente presta servicios críticos para la británica Rockhopper y la israelí Navitas en el proyecto Sea Lion. La falta de controles cruzados y el pragmatismo de los capitales transnacionales.

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El avance de la explotación petrolera offshore en la cuenca norte de las Islas Malvinas vuelve a poner al descubierto los severos límites de la normativa argentina frente al pragmatismo del capital transnacional.

Mientras la Casa Rosada busca endurecer su discurso contra la extracción ilegítima de recursos mediante de minimis y anuncios por Cadena Nacional, las empresas involucradas en el megayacimiento Sea Lion continúan asegurando sus cadenas de suministro globales utilizando a los mismos actores corporativos que operan en el corazón energético de la Argentina.

El caso más paradigmático involucra al consorcio del oleoducto VMOS (Vaca Muerta Oil Sur) —obra estratégica liderada por YPF junto a socios privados para exportar el crudo neuquino desde Río Negro—, el cual contrató suministros críticos de infraestructura a la firma neerlandesa Bluewater y insumos tubulares al gigante multinacional de origen francés Vallourec.

Sin embargo, de los propios reportes corporativos en el mercado financiero europeo se desprende que estas mismas firmas prestan servicios esenciales o alquilan equipamiento clave para los desarrollos marítimos impulsados por la británica Rockhopper Exploration y la israelí Navitas Petroleum en el archipiélago usurpado.

Esta superposición de contratos expone la «doble vara» de las corporaciones globales. En el terreno de la ingeniería pesada para hidrocarburos no existe un monopolio absoluto de provisión:

Vallourec compite globalmente en el segmento de tubos de acero de alta resistencia con gigantes como la argentina Tenaris (del Grupo Techint), Sumitomo/Nippon Steel o ArcelorMittal.

No obstante, las licitaciones privadas de los grandes proyectos energéticos suelen priorizar costos y plazos de entrega antes que el estatus jurídico o los diferendos de soberanía territorial de los países donde operan.

La presencia simultánea de estos proveedores en la Patagonia continental y en el Atlántico Sur deja al descubierto la falta de mecanismos eficaces de auditoría por parte del Estado argentino.

A pesar de la vigencia de la Ley 26.659 —que sanciona e inhabilita penalmente a toda firma o contratista que preste asistencia directa o indirecta a operaciones hidrocarburíferas no autorizadas en la plataforma continental—, los grandes grupos internacionales esquivan la legislación nacional triangulando contratos desde filiales en el exterior.

Sin un control riguroso sobre las cadenas de valor que participan en Vaca Muerta, las promesas oficiales de frenar la avanzada británica corren el riesgo de quedar entrampadas en la sola retórica preelectoral.