EL GOBIERNO RETUVO UNOS US$ 3.000 MILLONES DE FONDOS DE OBRAS PARA VOLCAR AL DÉFICIT CERO
Un relevamiento sobre planillas presupuestarias oficiales reveló que la administración nacional subejecutó las partidas de los fideicomisos estatales y volcó los remanentes financieros a la compra de bonos y letras del Tesoro.
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Durante los primeros dos años de gestión, los fondos fiduciarios estatales en funcionamiento recaudaron más de $ 8,2 billones y generaron un superávit acumulado cercano a los US$ 3.000 millones. Sin embargo, en lugar de destinar esos recursos con asignación específica por ley a la infraestructura, el Poder Ejecutivo volcó la mayor parte del excedente a instrumentos de deuda pública para sostener el superávit fiscal.
Las cifras oficiales confirman el sesgo de la maniobra: los organismos ejecutaron apenas el 55,8% de lo recaudado en 2024, el 69,5% en 2025 y un 69,7% en el primer trimestre de 2026. Paralelamente, el Ministerio de Economía modificó la estrategia de resguardo financiero, pasando de depósitos a plazo fijo en el Banco Nación a la adquisición directa de títulos y letras del Estado.
Esta retención de partidas impactó severamente en el desarrollo de la obra pública en todo el país. Programas clave como el Fondo de Integración Socio Urbana (FISU) registraron un recorte del 94% en sus transferencias, provocando la parálisis de más de 600 proyectos de vivienda y servicios básicos en barrios populares. A esto se suma el freno en obras viales, mantenimiento de rutas nacionales y proyectos de infraestructura hídrica. Desde el Gobierno defienden la medida argumentando el saneamiento de las cuentas públicas, mientras proyectan que el mecanismo sumará otros US$ 880 millones durante el presente ejercicio.