viernes 24 de julio de 2026 20:00:23

ALERTA EN MERCADOS FINANCIEROS: EL GOBIERNO NO DESCARTA UN DÓLAR A $1.800 Y SURGEN DUDAS EN LA CITY

La calma del mercado cambiario sumó una dosis de incertidumbre luego de que desde el propio entorno de la Casa Rosada se reconociera de forma pública que la cotización de la divisa estadounidense podría escalar hasta la zona de los $1.700 o $1.800 con el correr de los meses.

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Aunque la vocería oficial intentó amortiguar el impacto calificándolo como un «ajuste menor» sin trasvasamiento significativo a precios, los operadores de la City porteña encendieron las alarmas sobre el fin de la tranquilidad financiera.

Las proyecciones reactivaron las discusiones en el sector privado respecto de la sustentabilidad del atraso cambiario en un contexto donde el ritmo de acumulación de reservas del Banco Central tiende a moderarse tras la finalización de la cosecha gruesa.

Las repercusiones de una eventual devaluación en el mercado
Las proyecciones que maneja el sector financiero anticipan los efectos directos de una corrección en la divisa:

Sintonía con el Relevamiento de Expectativas:

Las cifras mencionadas desde la gestión pública se alinean con las estimaciones presentadas por consultoras en el informe del Banco Central, las cuales ya proyectaban un tipo de cambio cercano a esos valores para el cierre de año.

Cobertura y coberturas de riesgo: Ante la perspectiva de un ajuste gradual pero superior a las devaluaciones mensuales previas, los inversores comenzaron a acelerar la compra de instrumentos dolarizados o contratos de dólar futuro para resguardar posiciones.

Presión sobre la actividad y el consumo:

Pese a que el Gobierno sostiene que la recesión limita un traslado directo de la devaluación hacia la inflación, economistas advierten que una suba de esa magnitud impactaría en los insumos importados, profundizando la pérdida de capacidad de compra de las familias.

Un equilibrio frágil en la agenda económica

El reconocimiento de este escenario coloca al equipo económico ante el desafío de sostener la previsibilidad sin dinamitar su principal ancla contra la inflación.

Con la vista puesta en el segundo semestre, la City permanece atenta a las medidas que adopte la autoridad monetaria para administrar la devaluación y evitar saltos bruscos que desestabilicen los indicadores macroeconómicos.