sábado 11 de julio de 2026 18:50:15

POLÌTICA: PICHETTO Y EL LÌMITE SOCIAL, «HAY UN SÌNTOMA DE CRUELDAD EN LA TOMA DE DECISIONES»

Las recientes declaraciones del diputado nacional y referente de Encuentro Federal, Miguel Ángel Pichetto, introducen un fuerte componente de realismo político al debate sobre el rumbo del Gobierno nacional

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Lejos de los tecnicismos macroeconómicos estériles, el legislador centró su análisis en el impacto que el modelo actual está generando en las estructuras del empleo y la contención social en todo el territorio de la República.

La mirada crítica sobre la gestión institucional y económica
Pichetto analizó el presente institucional de la administración de Javier Milei y puntualizó un marcado desgaste en el manejo de las crisis internas. En este sentido, dejó en claro los siguientes puntos clave:

Un Gobierno «chico»:

El legislador manifestó ver «muy chico al Gobierno» desde una perspectiva externa, ejemplificándolo con los errores cometidos al dilatar los tiempos para resolver la salida de Manuel Adorni durante los últimos ruidos de gabinete.

La destrucción del empleo: El eje central de su preocupación radica en las consecuencias sociales directas del rumbo económico actual. Al respecto, fue tajante: “Estoy convencido de que esto que está ocurriendo no me gusta. Hay mucha gente que queda afuera, mucha gente que pierde el empleo. Hay un síntoma de crueldad en la toma de decisiones”.

Gobernar es crear trabajo: Para Pichetto, el núcleo de toda acción gubernamental debe sustentarse en la mejora del ingreso diario. “Gobernar es generar empleo, mejorar el salario de la gente y la gente no llega. Eso me parece el elemento negativo más grave que tiene el Gobierno”, advirtió.

El desafío de una alternativa mayoritaria

Frente a un modelo que describe como selectivo —comparándolo con esquemas de otros países de la región donde un 20% de la población accede a los recursos mientras el 80% restante queda «mirando desde afuera»—, Pichetto planteó la urgente necesidad de una construcción democrática y un frente nacional que integre a la gran mayoría desprotegida por las medidas actuales.

Este posicionamiento de un actor de peso institucional en el Congreso añade una capa analítica crucial al panorama general: el problema ya no reside únicamente en las proyecciones de las consultoras políticas, sino en que el corazón del debate legislativo empieza a percibir un límite social infranqueable que la Casa Rosada insiste en ignorar.