sábado 11 de julio de 2026 11:20:06

EL LABERINTO ELECTORAL DE LA REFORMA EMPANTANADA: EL OFICIALISMO CHOCA EN EL SENADO POR LAS PASO Y LAS COLECTORAS

La ambiciosa ingeniería de reforma política impulsada por el Poder Ejecutivo nacional ingresó en una fase de severo letargo legislativo, exponiendo las marcadas dificultades de la Casa Rosada para consolidar mayorías fácticas en el plano normativo.

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Por Jorge Victorero

La intención oficial de avanzar hacia la eliminación definitiva de las Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) bajo el argumento del costo fiscal ha colisionado de frente con la reticencia de los bloques aliados en el Senado de la Nación.

Ante la falta de los números necesarios en el mostrador parlamentario, la reciente estrategia de ensayar una «moneda de cambio» mediante la habilitación de las controvertidas listas colectoras no solo no logró ablandar a los gobernadores provinciales, sino que reabrió grietas discursivas en el propio seno del oficialismo, donde espadas ministeriales debieron admitir el carácter «regresivo» de dicha herramienta electoral.

Para la mirada rigurosa de nuestra Redacción en PRISMA, el verdadero escollo que enfrenta el oficialismo radica en una falla de cálculo respecto a la dinámica de los plazos y la ingeniería presupuestaria.

El consenso inicial con la oposición dialoguista establecía que cualquier modificación de las reglas de juego institucionales debía cristalizarse de forma fáctica antes de la conclusión del primer semestre.

Con el almanaque ya volcado sobre la segunda mitad del año, la discusión ingresa en zona de descuento y queda peligrosamente solapada con la presentación del Presupuesto 2027 estipulada para el próximo 15 de septiembre.

Los bloques parlamentarios del PRO y la Unión Cívica Radical ya advierten a los emisarios gubernamentales que resulta inviable supeditar las partidas de financiamiento de los comicios a una reforma en el llano que carece de dictámenes firmes.

Mientras el Gobierno intenta cruzar esta negociación con el debate por los fondos universitarios y el proyecto de zonas frías, los mandatarios territoriales de peso —tanto del norte peronista como del interior productivo— se plantaron en el mostrador: no están dispuestos a convalidar parches técnicos para facilitarle el despliegue territorial a una fuerza centralista que pretende delegar el costo político de sus propios armados.

Con las negociaciones paralizadas y las desconfianzas mutuas en alza, la fisonomía del esquema electoral mantiene la moneda en el aire, demostrando que en el ajedrez del Congreso los dogmas abstractos suelen disolverse ante la cruda realidad del poder territorial.