BLINDAJE FINANCIERO: EL GOBIERNO BUSCA COBERTURA ANTE LA NCERIDUMBRE DEL AÑO PRÓXIMO
El Ministerio de Finanzas diseñó una estrategia de colocación de deuda a largo plazo con el objetivo de estirar los plazos de las obligaciones y calmar la volatilidad cambiaria antes de ingresar al escenario electoral.
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La reciente estrategia del equipo económico en el mercado de capitales expone la urgencia oficial por anticiparse a los ruidos políticos y financieros que se avecinan. A través de una nueva licitación de bonos y letras, el Gobierno nacional busca no solo captar fondos para cubrir el bache fiscal inmediato, sino fundamentalmente estructurar un blindaje que le permita empezar a cubrirse de la marcada incertidumbre que proyecta el año electoral de 2017.
Los analistas del sector financiero coinciden en que la jugada oficial intenta aprovechar una ventana de liquidez y relativa calma en el mercado para estirar los vencimientos de la deuda pública. La intención es clara: evitar que las habituales tensiones cambiarias y las dudas sobre la sostenibilidad del programa económico, propias de un año de elecciones legislativas, fuercen al Estado a convalidar tasas de interés excesivamente altas o a enfrentar vencimientos asfixiantes en los meses más calientes de la campaña.
La contracara de esta colocación es el nivel de tasas de interés que el Banco Central y el Tesoro deben convalidar para convencer a los inversores de mantenerse en pesos y apostar a plazos más largos. Mientras el discurso oficial resalta que estas operaciones demuestran la confianza del mercado en el mediano plazo, desde los sectores productivos y la oposición advierten que la necesidad de sobreprotegerse de la volatilidad del 2017 está postergando la reactivación del crédito interno y consolidando un esquema de endeudamiento cuyos costos terminarán condicionando el margen de maniobra de la próxima etapa de gestión.