sábado 6 de junio de 2026 18:24:21

POLÍTICA: ENTRE LA AUTONOMÍA Y LA DISCIPLINA: EL FINO EQUILIBRIO DE PATRICIA BULLRICH EN EL SENADO

La jefa de la bancada oficialista ensaya una estrategia minuciosa para marcar posiciones propias sin romper con la Casa Rosada. Tras la polémica por el pliego de la jueza Michelli y un ofrecimiento de renuncia protocolar, el oficialismo busca aplacar las aguas de cara al debate por la reforma política.

3CLIPEX5VRFDRADQB76FT25EW4

Periodismo que analiza el poder real. Apoyá nuestra labor. Alias: MULTIMEDIOS.PRISMA
El mapa de poder dentro de La Libertad Avanza transita horas de alta precisión analítica en el Congreso. Patricia Bullrich, actual senadora y jefa del bloque oficialista en la Cámara Alta, se convirtió en el foco de atención del «Poder Real» tras escenificar una serie de movimientos autónomos que exponen las tensiones latentes entre su propio caudal político y la estricta disciplina que intenta imponer la mesa chica de Balcarce 50, comandada por Karina Milei y Santiago Caputo.

El punto de máxima tensión fáctica ocurrió esta semana con el tratamiento del pliego de la jueza María Verónica Michelli.

Bullrich anticipó que no acompañaría el rechazo ciego pretendido por el Ejecutivo, argumentando la defensa de sus principios doctrinarios. Aunque la disidencia se manejó bajo un calculado control de daños —que incluyó un posteo de ratificación de lealtad al rumbo económico de Javier Milei y una foto de rigor junto a la Secretaria General de la Presidencia—, trascendió que la legisladora llegó a poner su renuncia a la jefatura de bloque a disposición del Presidente, un gesto que en su entorno matizaron luego como puramente «protocolar».

Este cruce de voluntades expone una dinámica que incomoda a los sectores más antiguos del espacio libertario en el llano urbano:

Agenda y armado propio: Quienes caminan los pasillos oficiales admiten que Bullrich se mueve con criterios propios. Ya lo demostró al negociar el reparto de las comisiones en el Senado tras el recambio legislativo, y lo repite ahora con una fuerte agenda enfocada en la Ciudad de Buenos Aires, donde se perfila como la principal carta electoral del oficialismo para las legislativas.

El torniquete de Balcarce 50: Los cortocircuitos no solo alcanzaron el plano legislativo. Trascendió que, en una reciente reunión de Gabinete, el propio Presidente la frenó con firmeza cuando intentó intervenir sobre la situación patrimonial de Manuel Adorni, a quien Bullrich le había exigido celeridad en la presentación de su declaración jurada.

A pesar del ruido interno, el oficialismo optó fáctiamente por bajar la espuma. Tras la sesión donde finalmente se sancionó el pliego de Michelli y la autorización de pago a los holdouts, la mesa política se prepara para un desafío inmediato y complejo: la reforma política.

Con los votos contados al milímetro para el proyecto que busca eliminar las PASO, el equilibrio de Bullrich al frente de la bancada será científico para evitar fisuras en un escenario legislativo donde el Gobierno no tiene margen de error.