ECONOMÁ: RETROCESO HISTÓRICO, EL SALARIO MÍNIMO REAL CAYÓ POR DEBAJO DEL 2001 Y LA GESTIÓN DE CAPUTO YA DESTRUYÓ 290 MIL EMPLEOS FORMALES
Un pormenorizado estudio científico elaborado por el Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP) de la Universidad de Buenos Aires (UBA) develo la magnitud del impacto del plan de ajuste fiscal sobre la estructura socio-laboral argentina.
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De acuerdo con las estadísticas oficiales del SIPA, el poder adquisitivo del Salario Mínimo, Vital y Móvil sufrió una alarmante contracción real del 39,3% desde el inicio de la actual administración, perforando el piso histórico de la crisis de la convertibilidad en el año 2001. El riguroso análisis de PRISMA sobre un modelo de recesión inducida que destruye el empleo en la Industria y el Comercio del interior, ensanchando la precarización en el tejido urbano federal.
Las planillas fiscales que el Ministerio de Economía exhibe ante los organismos multilaterales de crédito entran en una abierta contradicción científica con los registros de la seguridad social del territorio federal.
El denominado «Panorama del Empleo Asalariado Formal y de las Remuneraciones», coordinado por los investigadores Roxana Maurizio y Luis Beccaria, ha puesto en evidencia que el ordenamiento de las variables financieras se edifica sobre la base de una degradación sin precedentes de las condiciones materiales de la clase trabajadora.
La licuación del Salario Mínimo:
Peor que en la salida de la Convertibilidad: El indicador más alarmante que arroja la investigación de la alta casa de estudios es la pérdida sistemática de la capacidad de compra de la remuneración básica legal.
El proceso de asfixia salarial se inició formalmente en diciembre de 2023 con una contracción mensual real del 15% provocada por la devaluación abrupta y la liberación generalizada de precios, profundizándose en enero de 2024 con un desplome adicional del 17%.
Para el análisis técnico de PRISMA, la persistencia de esta tendencia decreciente ha arrastrado al Salario Mínimo, Vital y Móvil a un umbral de vulnerabilidad histórica: el valor real registrado en la actualidad se ubica en niveles inferiores a los del colapso institucional del año 2001.
La erosión acumulada adquiere dimensiones de catástrofe social al constatar que el haber mínimo representa apenas un tercio (una pérdida fáctica del 66%) respecto al máximo histórico de la serie alcanzado en septiembre de 2011.
En términos científicos, dos tercios del poder de subsistencia del salario básico han sido borrados por la dinámica inflacionaria y el congelamiento inducido de las paritarias.
Hemorragia laboral:
290 mil puestos destruidos en el llano urbano:
El correlato directo del desplome de los ingresos es la destrucción sistemática de los puestos de trabajo en el circuito registrado de la economía.
Si bien los datos desestacionalizados del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA) registraron un leve incremento marginal de 8.000 puestos, el balance estructural de mediano plazo devela el verdadero costo de la recesión generalizada.
El inventario de la destrucción del empleo formal privado y público expone cifras concluyentes:
El mercado laboral formal registra una pérdida neta de 106.000 puestos de trabajo de calidad menos en la comparación interanual.
El saldo de la gestión Caputo:
Desde noviembre de 2023 hasta la fecha, la economía argentina ha expulsado del sistema previsional a 290.000 trabajadores asalariados totales, de los cuales 206.000 pertenecen de forma exclusiva al sector privado.
Retroceso temporal: Esta involución fáctica retrotrae el volumen total de trabajadores protegidos por la seguridad social a los registros vigentes en junio de 2022, anulando cuatro años de incorporación laboral formal en las provincias.
Industria y Comercio: Los sectores mártires de la recesión: La desagregación sectorial del informe del IIEP-UBA confirma de manera exacta las alertas que venimos relevando en nuestros mostradores editoriales.
La pérdida de empleo formal se concentra con virulencia en dos ramas estratégicas para la estabilidad urbana: la Industria manufacturera y el Comercio minorista y mayorista. Ambas actividades —que explican el grueso del PBI laboral urbano— acompañan de forma simétrica la caída vertical del consumo masivo.
Mientras el comercio pyme cierra sus puertas ante facturas tarifarias e impositivas impagables y el sector fabril suspende líneas de producción por falta de demanda en el mostrador del interior, las empresas de pequeña escala reducen personal de forma forzada para evitar la quiebra definitiva.
En contraposición, actividades primarias y de enclave extractivo como la Minería exhiben leves repuntes mensuales tras largos períodos de caídas, pero su impacto en la generación de empleo registrado es marginal y no logra compensar el tendal de desocupación y precarización que se expande en las barriadas de los grandes centros urbanos del país.
Análisis de PRISMA sobre el «Poder Real»:
El riguroso informe de la Universidad de Buenos Aires desarma el eje discursivo del ministro Luis Caputo, quien insiste en que el Excel y el superávit ganarán las próximas elecciones.
Un modelo económico que estabiliza sus variables financieras empobreciendo el salario mínimo por debajo de los registros de la peor crisis institucional del 2001, y que financia su «déficit cero» destruyendo casi 300.000 puestos de trabajo formales en el sector privado, carece de sustento científico y social en el mediano plazo.
Para la línea editorial de PRISMA, la pax cambiaria celebrada por la City porteña es un espejismo insostenible si se edifica sobre la base de la desarticulación del mercado interno federal.
Desfinanciar el mostrador del comerciante del interior, asfixiar la pyme industrial de las provincias y licuar el ingreso familiar no es «ordenar el descalabro»; es transferir de forma brutal los costos de la reestructuración del Estado hacia las espaldas de la clase media y los sectores informales que caen día a día en la subsistencia extrema.
Si el Poder Ejecutivo Nacional persiste en su ceguera selectiva de ignorar que la verdadera fortaleza de una República radica en la dignidad de su empleo y el poder de compra de sus salarios, el superávit de pizarrón terminará devorado por la cruda realidad material de un país que se encamina hacia la fractura estructural de su cohesión social.