POLÍTICA: GUERRA EN ELCONGRESO «MILEI RESPALDÓ UN FEROZ ATAQUE A LEMOINE CONTRA PAGANO POR PRESUNTO ESPIONAJE Y CHANTAJE
En un gravísimo episodio que expone la fractura expuesta y los métodos de persecución interna dentro del oficialismo, el presidente Javier Milei y el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, convalidaron públicamente una serie de duras acusaciones penales lanzadas por la diputada Lilia Lemoine contra su par Marcela Pagano.
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A través de un extenso y virulento descargo, Lemoine acusó a la ex periodista de actuar como una «operadora» al servicio de terminales opositoras, denunciando de forma taxativa que Pagano ejecutó maniobras de espionaje clandestino grabando a legisladores libertarios en sus despachos del Congreso de la Nación con fines de chantaje y extorsión. El aval explícito de Milei, quien caratuló la situación como parte de «las operetas», profundiza el clima de descomposición institucional en el entorno presidencial.
Las tensiones latentes que arrastraba el bloque parlamentario de La Libertad Avanza desde la fallida constitución de la Comisión de Juicio Político escalaron este martes hacia un terreno estrictamente judicial. El quiebre definitivo de las formas políticas dejó expuesta una trama de espionaje e influencias cruzadas en las entrañas del Poder Legislativo.
El ventilador de Lilia Lemoine:
Espionaje en las bancadas: La diputada nacional y espada discursiva de la Casa Rosada en las redes sociales, Lilia Lemoine, desató una tempestad política al publicar una pormenorizada radiografía de las supuestas maniobras extorsivas que anidan en los pasillos parlamentarios. «La ex amante de Barrionuevo que hoy trabaja para Franco Bindi es la operadora número uno contra La Libertad Avanza», disparó de inicio, ligando de forma científica a Pagano —actual titular del unibloque ‘Coherencia’— con el polémico gremialista gastronómico y el cuestionado abogado de fluidos nexos en los servicios de inteligencia.
El punto medular del descargo de Lemoine, que generó inmediata conmoción en las presidencias de las cámaras, radica en la denuncia de prácticas de espionaje ilegal dentro del palacio legislativo:
Grabaciones ocultas: Lemoine aseguró que diversos legisladores y referentes del oficialismo recibieron amenazas directas basadas en la existencia de registros sonoros obtenidos sin consentimiento. «Así es, Pagano grabó gente dentro del Congreso con claras intenciones de editar esas grabaciones y utilizarlas en su contra», puntualizó.
El factor Venezuela: La acusación incorporó ribetes geopolíticos al vincular el accionar de Pagano con el caso de Nahuel Gallo, el gendarme argentino que permanece detenido bajo el régimen de Nicolás Maduro, aduciendo que se intentó manipular a su entorno familiar para desgastar la línea de flotación de la Cancillería. «No es extraño de una persona que se dedica al chantaje y la extorsión» y que goza de «influencias en sectores judiciales a través de Bindi», sentenció Lemoine.
El aval de Balcarce 50 y la teoría de la conspiración: Lejos de ensayar un cordón sanitario o llamar a la concordia partidaria, el «Triángulo de Hierro» presidencial decidió capitalizar la embestida para alimentar su narrativa de victimización frente a las corporaciones. El presidente Javier Milei intervino de forma directa en su cuenta de la plataforma X al replicar el posteo acusatorio de Lemoine, blindándolo con una sentencia de corte militar: «LAS OPERETAS VIENEN MARCHANDO…».
Casi en simultáneo, el jefe de Gabinete, Manuel Adorni —quien afronta sus propias batallas en los tribunales federales por la reticencia a transparentar sus declaraciones juradas de bienes— se sumó a la ola de réplicas digitales. El aval coordinado de las dos máximas figuras del Poder Ejecutivo transforma una disputa de cartel de dos diputadas en una postura oficial de Estado: la Casa Rosada asume fácticamente que una de sus fundadoras parlamentarias opera activamente como un agente doble orientado a bloquear la gobernabilidad de las reformas libertarias.
Análisis de PRISMA sobre el «Poder Real»:
Para el análisis de PRISMA, la convalidación presidencial de las denuncias de Lemoine desnudó que el control interno de La Libertad Avanza ha ingresado en una fase de paranoia sistémica e ingobernabilidad de bloque. En el Poder Real, las acusaciones de extorsión, carpetazos y grabaciones clandestinas en los despachos del Congreso de la Nación no hacen más que ratificar la alarmante degradación institucional que venimos advirtiendo en nuestras páginas de opinión.
El timing del estallido de este escándalo de alcoba y espionaje no es casual. Ocurre con precisión milimétrica en la misma jornada en que las consultoras privadas certifican el sexto mes consecutivo de caída vertical en los índices de confianza del Gobierno y mientras el humor de la clase media se congela tras la media sanción que extirpó el subsidio por «Zona Fría» al gas en Buenos Aires. Al agitar el fantasma de las «operetas» y los micrófonos ocultos en el Congreso, Milei echa mano a una clásica cortina de humo comunicacional para desviar la atención pública de las planillas reales de la economía: el virtual congelamiento de las paritarias bonaerenses de mayo por asfixia de fondos y el multimillonario salvataje vía endeudamiento que el Tesoro tuvo que girarle al PAMI para evitar un apagón prestacional a los jubilados.
El oficialismo parece no registrar que gobernar bajo la lógica de la sospecha permanente y el aplauso a las denuncias de alcoba de Lemoine destruye los últimos puentes de negociación legislativa que le quedan con el PRO de Mauricio Macri y la oposición dialoguista, transformando el palacio de las leyes en un lodazal de espías donde la discusión por el destino de los argentinos quedó completamente sepultada.