EL FRIO NO NEGOCIA: EL RUEGO DE UN PAÌS AL SENADO NACIONAL ANTE EL FINAL DE LA ZONA FRIA
Detrás de cada meta de superávit fiscal hay vidas humanas en juego
Periodismo que analiza el poder real. Apoyá nuestra labor. Alias: MULTIMEDIOS.PRISMA
POR MIRIAN AZA DEL MULTIMEDIOS PRISMA
La Cámara de Diputados ya le dio media sanción al recorte del régimen de Zona Fría, y ahora la decisión final está en manos del Senado de la Nación.
Detrás de cada meta de superávit fiscal hay vidas humanas en juego.
Es hora de que los legisladores levanten la vista de las planillas de Excel y miren el desamparo de un pueblo trabajador que, con la llegada del invierno, se enfrenta a una amenaza real de desamparo y enfermedad por congelamiento.
Legislar desde despachos calefaccionados en Buenos Aires impide dimensionar lo que se vive en el interior del país.
En ciudades costeras como Mar del Plata, en el sur bonaerense, o en las localidades afectadas de Córdoba, Santa Fe, Mendoza y la Patagonia, el gas no es un confort; es la barrera directa entre la vida y la muerte.
Quitar el beneficio geográfico universal a más de 1,6 millones de hogares es obligar a jubilados y familias humildes a elegir entre comprar comida o encender una hornalla.
El impacto de este ajuste es devastador:
Tarfas imposibles: Sin el subsidio por Zona Fría, las facturas residenciales invernales proyectan aumentos drásticos e inmediatos, devorándose ingresos mínimos y clases medias, sin que estos últimos hayan recibido aumentos de sueldos respetables con los cuales puedan cumplir con lo solicitado por el gobierno nacional, que solo piensa en el supèravit y no en la gran mayoría de la gente, inclusod en quenes los votaron.
El peligro de la precariedad:
Empujar a los sectores vulnerables a apagarse los condena a usar braseros peligrosos, multiplicando los incendios y las muertes por monóxido de carbono.
GNC inaccesible: Con el metro cúbico superando ampliamente los $1.000 en gran parte del territorio nacional, se destruye también el sustento de taxistas, fleteros y trabajadores independientes.
Gobernar sin empatía es una crueldad inadmisible. Los números macroeconómicos no se pueden cerrar a costa de la salud y el sufrimiento de los argentinos.
Señores senadores, la historia y sus provincias los están mirando: el acceso al calor es un derecho vital de subsistencia. No dejen que la mezquindad política le apague el calor a un pueblo que ya no resiste más frío en el alma.