POLÍTICA:»MILEI: EL REY DEL SUPERÁVIT Y EL PUEBLO DEL VERAZ».
Mientras Milei y Caputo celebran una inflación que araña el 2,6% y un superávit fiscal «de acero», la Argentina de a pie ha entrado en un default doméstico masivo.
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EDITORIAL: Por Jorge Victorero Director del Multimedios Prisma.
La paradoja libertaria ha llegado a su punto crítico. Para que la macroeconomía cierre, la microeconomía debe sangrar. Pero el límite ha sido traspasado.
Con una morosidad que ya supera el 27% en las Fintech y el 11% en tarjetas bancarias, el consumo se desplomó un 15% en lo que va del año. La gente ya no saca créditos para crecer, sino para no quedar en la calle: alquilar, pagar luz con aumentos de guerra y sobrevivir a un transporte que se volvió un lujo. ¿Es Milei el administrador de una crisis o un monarca del relato que ignora el hambre de sus votantes?.
Los puntos de la tragedia cotidiana:
Morosidad de Supervivencia:
La gente no paga la tarjeta porque «no quiere», sino porque tiene que elegir entre la cena y el banco. El interés compuesto de las Fintech está creando una generación de deudores perpetuos. Para el Gobierno, esto es «saneamiento»; para el vecino de Mar del Plata, es una sentencia de muerte financiera.
El «Shock» del Petróleo: La guerra en Medio Oiente disparó el crudo a más de u$s100, y en Argentina la nafta ya subió un 16% en los últimos meses. Este aumento viaja directo a los alimentos, anulando cualquier baja de inflación que Milei intente vender. Es la tormenta perfecta: inflación de costos importada sobre un mercado interno destruido.
Jubilados: La Variable de Ajuste Real:
Mientras el PAMI acumula una deuda de $500.000 millones con laboratorios y prestadores, los abuelos van a la farmacia y se vuelven con las manos vacías porque la obra social no cubre. El IOMA, en la misma sintonía, deja a los bonaerenses sin cobertura básica. Los jubilados no son «clase pasiva», son los que están financiando el superávit con su salud.
La Casta que no se queja:
No se ve a un solo político —de los nuevos ni de los viejos— reclamar por lo que ganan ellos. Mientras el ciudadano común hace malabares con tres trabajos, la «casta» política (la familiar, la profesional y la hereditaria que copó el Congreso) sigue disponiendo de cajas que no rinden cuentas a nadie.
Análisis de PRISMA sobre el «Poder Real»: Para el análisis de PRISMA, Javier Milei se comporta como un «arquitecto de maquetas».
Mira el plano desde arriba, ve que las vigas del superávit están rectas, pero no se da cuenta de que adentro del edificio la gente se está muriendo de frío porque no hay gas.
En el Poder Real, un gobierno que solo piensa en el mercado y olvida al ciudadano de a pie termina perdiendo lo único que lo sostiene:
la legitimidad de origen. La clase media y los jubilados ya no tienen más «cabeza» para dolores de este calibre.
El ajuste que «iba a pagar la casta» hoy lo paga el que saca un préstamo para pagar las expensas.