ECONOMÌA: ¿LA INFLACIÓN BAJA O LOS PRECIOS EN DÓLARES SUBEN? EL DILEMA DE LA «ARGENTINA CARA»
Para el vecino que tiene unos ahorros en dólares «bajo el colchón», la sensación es de pérdida constante de poder adquisitivo.
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Por: Redacción MULTIMEDIOS Prisma
Hace pocos días, en una charla de café, surgió una frase que resume la desconcertante realidad económica actual: «No te dejes engañar, la verdadera inflación hoy es en dólares«. Para el ciudadano de a pie, que escucha los anuncios oficiales sobre la desaceleración del IPC, esta afirmación puede sonar contradictoria. Sin embargo, detrás de esa advertencia se esconde el fenómeno que hoy desvela a los principales economistas del país.
El fenómeno de la «inflación en moneda dura»
¿Qué significa esto? Básicamente, que los precios de los productos básicos —alimentos, servicios, indumentaria— están subiendo por encima de la cotización del dólar. Si hace seis meses un kilo de carne costaba 7 dólares, hoy es probable que necesites 10 u 11 dólares para comprar lo mismo. Argentina ha dejado de ser «barata» para convertirse en un país costoso, incluso comparado con naciones desarrolladas.
La mirada de los expertos
Para entender este escenario, consultamos las proyecciones de los referentes que marcan el pulso del debate económico:
Juan Carlos de Pablo: El economista enfatiza que este es un proceso de reacomodamiento de precios. Tras años de subsidios y tarifas pisadas, los precios están buscando su equilibrio real en un contexto de «no hay plata». Para De Pablo, no es que el dólar esté barato, sino que la realidad fiscal obliga a que los precios internos reflejen sus costos verdaderos.
Domingo Cavallo: El exministro ha lanzado alertas sobre este punto. Sostiene que si la inflación en pesos no termina de converger rápidamente con el ritmo de devaluación (el famoso 2% mensual), el país corre el riesgo de un atraso cambiario peligroso que castigue la producción nacional.
Carlos Melconian: Fiel a su estilo, advierte sobre la competitividad. Si Argentina se vuelve «cara en dólares», nuestras PyMEs no pueden competir con los productos que vienen de afuera y a nuestros exportadores les cuesta mucho más vender sus productos al mundo.
Carlos Rodríguez: Desde una perspectiva liberal, cuestiona la sostenibilidad de este esquema si no hay una liberación total que permita que el mercado encuentre el precio real de la moneda, evitando una «olla a presión» cambiaria.
Una trampa para el bolsillo
Para el vecino que tiene unos ahorros en dólares «bajo el colchón», la sensación es de pérdida constante de poder adquisitivo. Es la paradoja de la era Milei: la inflación en pesos baja en los gráficos del INDEC, pero el costo de vida en dólares sube en la góndola del supermercado.
Conclusión
El desafío del Gobierno nacional no es solo bajar el número mensual de la inflación, sino evitar que la Argentina se vuelva inviable para producir y vivir. La pregunta que queda flotando en las mesas de café, como la que dio origen a esta nota, es cuánto tiempo más puede aguantar el bolsillo este encarecimiento en moneda dura antes de que afecte definitivamente el consumo y la industria local.