ECONOMÍA: LA MOROSIDAD DE LOS HOGARES TREPA AL 400% Y EXPONE LA ASFIXIA DE LA CLASE MEDIA
Un reciente análisis basado en datos del sistema financiero y consultoras privadas revela un escenario crítico: en el último año, la cantidad de familias que no pueden afrontar sus deudas se cuadruplicó. El fenómeno, que golpea con fuerza a quienes poseen empleo formal, pone al descubierto la fragilidad de una economía donde el salario ya no alcanza para cubrir lo básico y el endeudamiento se convirtió en la última balsa de supervivencia
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La crisis de ingresos en la Argentina ha derivado en una «bomba de tiempo» financiera puertas adentro de los hogares. Según se desprende de los últimos informes de la autoridad monetaria y relevamientos del sector privado, el incumplimiento en los pagos de tarjetas de crédito y préstamos personales ha tenido un crecimiento exponencial. Lo que antes era un atraso manejable, hoy es una situación de morosidad que alcanza niveles récord, superando incluso los registros de la pandemia.
Trabajar para pagar deudas
Desde nuestra redacción en Mar del Plata observamos que este dato es la contracara del superávit que celebra el Gobierno. Diversos economistas coinciden en que hoy asistimos a una pauperización del trabajador con recibo de sueldo: se estima que la gran mayoría de la población ya no llega a cubrir la canasta básica. En este contexto, el crédito dejó de ser una herramienta de progreso para transformarse en un mecanismo de auxilio diario.
Hoy, ese policía, enfermero o empleado estatal —que al salir de su guardia debe subirse a un Uber para estirar el sueldo— se encuentra atrapado en una telaraña de intereses. La morosidad no es una falta de voluntad; es el resultado de una economía «seca» que castiga con tasas altísimas a quienes menos tienen.
Una gestión atrapada en su propio laberinto
Mientras el círculo íntimo de la Casa Rosada y la Secretaría General se concentran en la «batalla cultural» y en internas de consultores, la realidad material vacía las góndolas y llena las carpetas de deudores incobrables. Como venimos sosteniendo, la gestión pública requiere de una «cintura política» que hoy brilla por su ausencia. Un Jefe de Gabinete sin trayectoria y un entorno que funciona bajo la lógica familiar poco pueden hacer para articular soluciones con el sector financiero si desconocen el drama del ciudadano que no llega al día 20.
El análisis de Multimedios Prisma: El peligro del default personal
Desde Prisma advertimos que este salto en la morosidad es el preludio de un parate aún mayor. Si las familias dedican sus pocos ingresos a intentar tapar agujeros de deudas viejas, el mercado interno seguirá en caída libre. Sin producción nacional y sin salarios que le ganen a los precios, el éxito macroeconómico será solo una estadística vacía en un país de trabajadores fundidos. La política bien llevada, como decía Maquiavelo, debe mejorar la vida de la gente; de lo contrario, solo queda la cáscara de un relato que la realidad se encarga de romper cada día.