POLÍTICA: EL COSTO DE LA IMPROVISACIÓN ¿DONDE QUEDÒ LA POLÍTICA»
El costo de la improvisación: ¿Dónde quedó la política
Bajo la bandera de la «honestidad» y el combate a la «casta», el actual Gobierno ha instaurado una gestión que, paradójicamente, empieza a mostrar las mismas grietas que prometió cerrar.
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Poir Jrge Victorero Director multimedios prisma
Entre la falta de experiencia en puestos clave y el surgimiento de sospechas que rozan el círculo íntimo del poder, surge una advertencia necesaria: la Argentina no está para experimentos educativos.
La política no es mala en sí misma; lo son, en todo caso, quienes la ejecutan sin vocación de servicio o con impericia. Como bien planteaba el senador (mc) Eduardo Amaway en su obra “Volver a la política”, la construcción del bien común requiere de hombres y mujeres que entiendan que el Estado no es una empresa ni un escenario de red social. Requiere, fundamentalmente, de política profesional.
La falta de «cintura» en el Gabinete
Hoy vemos con preocupación cómo puestos neurálgicos, como la Jefatura de Gabinete, son ocupados por figuras que, si bien pueden tener capacidad técnica, carecen por completo de la trayectoria necesaria para lidiar con el «barro» de la realidad argentina. Tratar con gobernadores, disponer partidas presupuestarias y articular acuerdos con propios y ajenos exige una astucia y una experiencia que no se aprenden de un día para el otro.
El contraste con gestiones anteriores es evidente: donde antes había hombres de la política con capacidad de diálogo y conocimiento del territorio, hoy hay una orfandad de mando que paraliza las soluciones. La Argentina de hoy, con una crisis terminal a cuestas, no puede permitirse ser la escuela de nadie.
¿Honestidad o puesta en escena?
El discurso de la transparencia también empieza a crujir. Casos recientes, que salpican al círculo rojo de la Presidencia, ponen en duda si el cambio fue real o si solo se cambiaron los nombres de quienes manejan los hilos. Hablar de combatir la corrupción mientras se improvisa en áreas críticas es, como mínimo, una contradicción peligrosa.
El análisis de Multimedios Prisma: Recuperar la política
Maquiavelo decía que la política es el arte de lo posible, pero para que sea posible, debe haber políticos. Hoy, el trabajador que hace horas extra en un Uber, el jubilado que saltea comidas y las fuerzas de seguridad que trabajan a desgano, necesitan que el Gobierno deje de «despotricar» afuera y empiece a gestionar adentro.
Desde nuestra redacción sostenemos que la solución a los problemas argentinos vendrá de más y mejor política, no de su eliminación. Necesitamos recuperar la sensatez, el diálogo y, por sobre todo, la idoneidad en los cargos públicos. La mística del outsider se agota rápido cuando la heladera está vacía y los que deben dar respuestas están todavía aprendiendo dónde queda su oficina.