POLÍTICA: «MILEI CONTRA LOS BARONES DEL PROTECCIONISMO»: HAN DEJADO EN EVIDENCIA AL SISTEMA CORRUPTO
Tras la confesión del dueño de una importante cadena de neumáticos sobre los sobreprecios en el sector, el Presidente Javier Milei cargó con dureza contra los grandes referentes industriales del país. Con nombre y apellido, apuntó a los dueños de Aluar, Techint y el sector de neumáticos, acusándolos de beneficiarse de un mercado cautivo a costa de los argentinos.
El «sinceramiento» del sector de neumáticos ha servido de combustible para la narrativa del Presidente Javier Milei. Lejos de la diplomacia, el mandatario utilizó sus redes y declaraciones oficiales para señalar lo que él denomina la «casta empresarial» o los «empresarios prebendarios». Para Milei, el hecho de que un empresario admita que estaban «robando» con los precios es la prueba irrefutable de que el proteccionismo industrial fue, en realidad, un esquema de transferencia de riqueza desde el bolsillo de los ciudadanos hacia un puñado de corporaciones.
Nombres de peso en la mira: El ataque presidencial no fue genérico. Milei apuntó directamente contra figuras de la talla de Paolo Rocca (Techint) y los propietarios de Aluar, además del sector de neumáticos encabezado por Neumen. El argumento del Presidente es que estas industrias, al estar protegidas por barreras arancelarias y regulaciones estatales, operaron durante décadas sin competencia real, permitiéndoles fijar precios muy por encima de los valores internacionales. «Se terminó la época de cazar en el zoológico», disparó el mandatario.
La apertura como herramienta moral: Para el Gobierno, la apertura de importaciones no es solo una medida económica, sino una «limpieza moral» del sistema. Milei sostiene que la competencia obligará a estos gigantes a bajar los precios o desaparecer, eliminando lo que él llama «el robo institucionalizado». Sin embargo, esta postura genera una tensión máxima con la industria nacional, que advierte sobre la pérdida de miles de empleos si no se bajan primero los impuestos antes de abrir las fronteras.
El dilema de la producción nacional: La arremetida de Milei pone a los empresarios en una posición incómoda. Mientras algunos sectores industriales se refugian en la defensa del empleo y la soberanía productiva, el Presidente utiliza las propias confesiones del sector (como el caso de las cubiertas) para deslegitimar sus reclamos. El mensaje es claro: para la Casa Rosada, no hay diferencia entre un político corrupto y un empresario que utiliza al Estado para evitar la competencia.
CONCLUSIÓN: Javier Milei ha decidido dar una batalla cultural contra el corazón del establishment industrial argentino. Al señalar a Paolo Rocca y a los dueños de Aluar, el Presidente rompe con la histórica alianza entre el poder político y los grandes capitanes de la industria. El éxito de esta estrategia dependerá de que la apertura de importaciones efectivamente se traduzca en una baja de precios tangible para la gente; de lo contrario, el «combate a la casta empresarial» podría quedar solo en un eslogan frente a un cementerio de fábricas cerradas.