martes 24 de febrero de 2026 09:15:19

POLÍTICA Y ECONOMÍA: «LA REBELIÓN DE LAS TASAS: EL GRAN HERMANO FISCAL DE MILEI CONTRA EL «REFUGIO MUNICIOAL»

El «botón de denuncia» de Adorni Bajo el lema «Que nadie se quede con lo que es tuyo», el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, presentó un sitio web que invita al ciudadano a convertirse en veedor (o denunciante) de su propio intendente.

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El Gobierno Nacional ha decidido llevar la guerra fiscal al patio delantero de los intendentes. Con el lanzamiento de la nueva plataforma para reportar tasas municipales, la administración de Javier Milei no solo busca «transparentar» el costo de la política local, sino dinamitar la última trinchera de recaudación que les queda a las comunas tras el recorte de fondos nacionales.

El «botón de denuncia» de Adorni Bajo el lema «Que nadie se quede con lo que es tuyo», el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, presentó un sitio web que invita al ciudadano a convertirse en veedor (o denunciante) de su propio intendente. La lógica es clara: exponer el «abismo» entre el servicio prestado y el impuesto cobrado. Sin embargo, para los jefes comunales, esto es una «caza de brujas» digital.

El cruce con el conurbano La reacción no tardó en llegar. Mayra Mendoza (Quilmes) no anduvo con vueltas: calificó de «caradura» al Gobierno, acusándolo de hundir a la clase media mientras se desentiende de las responsabilidades básicas. La defensa de los municipios es casi uniforme: «Si Nación nos corta la coparticipación y los fondos para obra pública, la tasa es el único respirador artificial que nos queda».

Análisis: ¿Transparencia o asfixia? Lo que el Gobierno presenta como una herramienta de empoderamiento ciudadano es, en los hechos, una pinza política. Al exponer las tasas viales, de seguridad o de higiene, Milei traslada la presión social directamente a los intendentes. Si el vecino ve que su tasa sube pero la calle sigue rota, el culpable ya tiene nombre y apellido en el mapa interactivo de la Rosada.

El plato de comida en medio de la grieta Mientras el poder central y el poder local se tiran con planillas de Excel y reportes web, el «abismo» que mencionamos en nuestro editorial anterior se ensancha. Para el ciudadano de a pie, la discusión no es solo si la tasa es justa o no, sino cómo llenar el plato cuando tanto el impuesto nacional (vía inflación/tarifas) como la tasa municipal le muerden el mismo bolsillo ya enflaquecido.