POLÍTICA: MAURICIO MACRI Y EL PEDIDO DE «NO ABANDONAR» ¿VIVE LA POLÍTICA EN UNA BURBUJA MENTRAS LAS PYMES CERRAN?
El ex presidente reapareció con un fuerte respaldo a la macroeconomía de Milei, pidiendo sostener el rumbo. Sin embargo, su mensaje choca con un país donde 22.000 empresas ya bajaron la persiana y la morosidad de las familias alcanzó niveles récord. ¿Entiende la dirigencia que el tiempo de la clase media se agotó?
Las recientes declaraciones de Mauricio Macri este lunes 23 de febrero han generado un profundo ruido en los sectores productivos de la Provincia de Buenos Aires. El ex mandatario, fiel a su estilo, celebró la desaceleración inflacionaria y pidió «no abandonar» el camino del ajuste. Pero detrás de los elogios a la eficiencia fiscal, surge una pregunta que Macri parece no querer responder: ¿A qué costo se está logrando esta estabilidad?
Para el pequeño empresario que ve cómo se acumulan los cheques rechazados y para el trabajador que ya destina el 25% de su sueldo solo para pagar deudas bancarias, el pedido de «paciencia» suena a una falta de empatía absoluta. Los datos del propio Banco Central y de consultoras privadas muestran que la morosidad en préstamos personales llegó al 12%, cuadruplicándose en un solo año. Mientras Macri habla de «eficiencia», la realidad cotidiana es la de familias desintegradas financieramente que ya no pueden pagar ni el mínimo de la tarjeta.
Resulta inaudito que a un dirigente con su experiencia no le hagan mella los 22.000 cierres de empresas registrados en el último ciclo. El discurso de Macri se enfoca en los mercados y en la «macro», pero olvida que la Argentina es, ante todo, un tejido de pymes y comercios de barrio que hoy están en terapia intensiva. Pedirle a una clase media que perdió el 18% de su poder adquisitivo en la década que «apueste» al futuro es, cuanto menos, ignorar el dolor de la calle.
Esta desconexión solo alimenta la sensación de que gran parte del arco político —tanto el que gobierna como el que «apoya» desde afuera— sigue enfrascado en internas de poder mientras la gente lucha por sobrevivir. El Expediente 5146-D-2025 (el plan de desendeudamiento de Pichetto) sigue ahí, esperando una voluntad política que hoy parece más preocupada por las fotos de unidad que por resolver la asfixia de millones de argentinos. En definitiva, si la estabilidad viene para quedarse sobre un cementerio de empresas, difícilmente sea la estabilidad que el pueblo fue a buscar a las urnas.