jueves 19 de febrero de 2026 12:23:40

POLÍTICA: EL CUJARTO ROUND «LA CGT PARA EL PAÌS Y TRASLADA LA GUERRA AL TERRENO JUDICIAL

En una jornada de parálisis total, la central obrera mide fuerzas con el Gobierno de Javier Milei. Más allá del impacto del paro, el foco está puesto en la estrategia legal para frenar por completo la reforma laboral a través de una ola de amparos en la Justicia.

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La Argentina vive hoy su cuarto paro general desde que Javier Milei asumió la presidencia, en un escenario de tensión que se siente en cada calle vacía y en cada persiana baja. Con el transporte totalmente paralizado por la adhesión de la UTA y los gremios ferroviarios, la CGT busca demostrar que su capacidad de convocatoria sigue intacta. Sin embargo, este paro tiene un componente distinto: ya no se trata solo de una demostración de fuerza política, sino del inicio de una ofensiva judicial sin precedentes.

La dirigencia sindical sabe que el Gobierno no dará marcha atrás con el corazón de su reforma económica. Por eso, mientras las calles muestran el descontento, los abogados de la central obrera preparan una batería de presentaciones para judicializar cada artículo de la reforma laboral. El objetivo es claro: lograr que la Justicia dicte medidas cautelares que congelen la aplicación de las leyes oficialistas, apelando a la inconstitucionalidad de los cambios en las indemnizaciones y los regímenes de contratación.

Desde la Casa Rosada, la respuesta es el ninguneo y la amenaza de sanciones. El Gobierno insiste en que el paro es «político» y que solo busca defender privilegios de la «casta sindical», mientras celebra los números del superávit fiscal. Pero esta desconexión entre el éxito macroeconómico que pregona el oficialismo y la realidad del bolsillo del trabajador —golpeado por la inflación y los despidos en sectores como el neumático— es lo que alimenta la efectividad de la medida de fuerza.

Conclusión: Este cuarto paro general no es el fin de una protesta, sino el comienzo de una nueva etapa. Con un Congreso dividido y un Ejecutivo inflexible, la moneda queda en el aire de los tribunales. El país asiste a un juego de desgaste donde la CGT apuesta a que el «freno judicial» llegue antes que el agotamiento social. Mientras tanto, el ciudadano común queda atrapado en una parálisis que, lejos de ofrecer soluciones, parece profundizar la incertidumbre sobre el futuro del empleo en la Argentina.