ECONOMÍA; EL DILEMA DE LA APERTURA «PRECIOS EN BAJA POR EL BOOM IMPORTADOR, PERO CON UN FUERTE IMPACTO EN LA INDUSTRIA Y EL EMPLEO
La estrategia oficial de «importar para bajar la inflación» muestra sus primeros resultados: electrodomésticos y autos bajaron hasta un 50% en términos reales. Sin embargo, el costo social emerge con el cierre de plantas emblemáticas y la pérdida de casi 200.000 puestos de trabajo registrados en dos años.
La apertura comercial impulsada por el Gobierno de Javier Milei ha generado un escenario de contrastes profundos. Por un lado, el ingreso masivo de productos del exterior ha provocado un «shock de oferta» que obligó a moderar los precios en rubros que históricamente estuvieron protegidos. Según un informe de la consultora PxQ citado por La Nación, productos como los lavarropas vieron caer su precio real un 54,7%, mientras que las heladeras bajaron un 32,8% y las notebooks casi un 48%.
Este beneficio para el consumidor tiene, no obstante, una cara sombría para el sector productivo. El cierre de la planta de Whirlpool en Pilar —que había sido inaugurada en 2022— es el símbolo de este cambio de época: la empresa desvinculó a 220 trabajadores para pasar a un modelo 100% importador. El sector automotriz vive una realidad similar: mientras las ventas subieron un 57% (abastecidas por autos importados), la producción local cayó un 3% y las terminales operan a menos de la mitad de su capacidad.
El mapa de la pérdida de empleo
Los datos del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA) son contundentes. Entre noviembre de 2023 y noviembre de 2025, el sector privado perdió cerca de 200.000 empleos formales. Los sectores más castigados son:
Construcción: -66.000 puestos (por el freno a la obra pública).
Industria Manufacturera: Textiles y calzado (-19.500), metalmecánica (-16.000) y automotriz (-6.400).
La Unión Industrial Argentina (UIA) ya ha expresado su «extrema preocupación» ante el Ministro Luis Caputo, advirtiendo que la industria nacional no puede competir contra la subfacturación de importaciones y los altos costos impositivos locales. «Estamos ante una competencia desleal», sostienen desde la entidad fabril.
El Gobierno, por su parte, mantiene su hoja de ruta: sostiene que la recuperación vendrá de sectores competitivos como el agro, la energía y la minería, mientras que la industria debe «reconvertirse» o perecer ante la competencia externa. La gran incógnita para 2026 es si la baja de precios será suficiente para sostener el humor social frente a un mercado laboral que se achica en los sectores que más mano de obra intensiva demandan.