lunes 16 de febrero de 2026 15:58:37

POLÍTICA: LA VICEPRESIDENTE VILLARRUEL DESAFÍA LA INTERNA OFICIALSTA CON UN FUERTE GESTO FEDERAL EN LA RIOJA

Pese al aislamiento que la Casa Rosada impone a los mandatarios opositores, la Vicepresidenta aterrizó en territorio riojano y fue recibida con honores por Ricardo Quintela. El desplante de la TV Pública y la agenda propia de Villarruel profundizan las grietas en el binomio presidencial

villarruel

En un movimiento que sacude los cimientos de la estrategia política del Poder Ejecutivo, Victoria Villarruel desembarcó este fin de semana en La Rioja para participar de la Fiesta Nacional de la Chaya. Lejos de la confrontación que Javier Milei mantiene con las provincias, la titular del Senado optó por una agenda institucional autónoma, mostrándose junto al gobernador Ricardo Quintela, uno de los referentes más críticos de la gestión libertaria.

La llegada de Villarruel a suelo riojano no fue una visita más. Fue recibida en la pista por el propio Quintela —a quien Milei ha excluido explícitamente de cualquier mesa de diálogo— y por senadores nacionales del peronismo local. Este gesto de «cortesía parlamentaria» y reconocimiento institucional marca un contrapunto drástico con el estilo de la Casa Rosada, que prefiere el combate directo con lo que denomina «la casta provincial».

Durante su estadía, se produjo un hecho que remitió a las épocas de mayor censura oficialista: la TV Pública evitó mostrar a la Vicepresidenta durante la transmisión de los festejos. Mientras Villarruel se mezclaba con la multitud, cubierta de harina y albahaca siguiendo el rito chayero, la señal estatal invisibilizó su presencia, un síntoma claro de cómo la interna oficialista ha permeado hasta en los medios públicos.

«El objeto es que las provincias sientan que pensamos en ustedes, que en Buenos Aires los tenemos presentes», afirmó Villarruel, reafirmando su perfil federal. Con este viaje, la Vicepresidenta consolida una figura política independiente, tendiendo puentes allí donde el Presidente ha decidido dinamitarlos, y dejando claro que su construcción de poder no siempre coincide con los planos que se trazan en el despacho presidencial.