domingo 15 de febrero de 2026 15:27:27

LA TRAMPA DE LA «INFLACIÓN INERCIAL» «POR QUÉ LOS PRECIOS SIGUEN SUBIENDO CON EL DÓLAR «ATRASADO»

Para el ciudadano común, la economía actual es un rompecabezas sin piezas. El Gobierno celebra la disciplina fiscal y la falta de emisión para el Tesoro, pero las góndolas cuentan otra historia. ¿Por qué la inflación no se detiene si «no hay plata»? La clave reside en un fenómeno técnico que ha reemplazado al déficit como motor de los precios: el desanclaje cambiario.

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Por Jorge Victorero. Tras la salida del cepo, el plan original perdió su ancla. Al dispararse el dólar hasta la banda superior, el Banco Central se vio forzado a implementar el esquema que rige hoy: bandas de flotación que se ajustan por el IPC (Índice de Precios al Consumidor). Esto significa que el «permiso» para que el dólar suba está atado directamente a la inflación del mes anterior. Es un círculo vicioso: los precios suben, lo que obliga a subir la banda del dólar, lo que a su vez genera nuevas expectativas de aumento en los precios.

La paradoja del «Dólar Barato»
Aquí aparece la contradicción que sufren las PyMEs y la clase media. Por un lado, muchos economistas advierten sobre un atraso cambiario: la inflación subió tanto más rápido que el dólar que la Argentina se volvió «cara en dólares». Esto destruye la competitividad de quien quiere producir y exportar.

Pero, por otro lado, ese mismo dólar «atrasado» sigue siendo un motor inflacionario porque está indexado. Al moverse el techo de la banda según el IPC, el Gobierno le da una señal al mercado de que la inflación seguirá existiendo. Es una economía que se muerde la cola: el dólar está bajo para el que produce, pero sube lo suficiente como para que el comerciante no deje de remarcar.

Sin ancla para el salario
Mientras el dólar y los precios tienen sus propias «bandas de ajuste» automáticas, el único factor que permanece anclado es el salario. En este esquema, el trabajador y el jubilado —como los policías que este lunes se manifiestan en Puente 12— ven cómo sus ingresos quedan congelados en el pasado mientras el resto de las variables corren por un carril indexado.

La disciplina fiscal es una condición necesaria, pero hoy se demuestra insuficiente. Sin un ancla real que rompa la inercia de las bandas cambiarias, el ajuste seguirá cayendo sobre los hombros de una clase media que paga precios internacionales con ingresos que pierden por goleada contra la inflación «oficializada» del sistema. Redacción Multimedios prisma.