jueves 15 de enero de 2026 20:04:10

POLÌTICA: KICILLOF 2027: EL «ESCUDO BONAERENSE» ANTE LA ENCRUCIJADA DEL LIDERAZGO NACIONAL

Entre la gestión de una provincia asfixiada por el ajuste nacional y el armado de un proyecto presidencial, Axel Kicillof intenta consolidar un liderazgo que trascienda la General Paz. Sin embargo, el éxito de su ambición para 2027 depende de una carambola de tres bandas: paz social con los gremios, lealtad de los intendentes y el visto bueno del PJ federal.

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EDITORIAL. El 15 de enero de 2026 encuentra a Axel Kicillof en el centro de un laberinto. Por un lado, su discurso se endurece contra la Casa Rosada, señalando con nombre y apellido a Javier Milei como el responsable de una temporada turística «fragmentada» y un consumo en caída libre. Es la narrativa del «Estado Escudo»: la Provincia de Buenos Aires como el último refugio frente al mercado desregulado. Pero para que ese escudo sea creíble, Kicillof necesita, ante todo, orden interno.

La tensión paritaria de este viernes es el primer gran test de fidelidad. Con un 1,5% de oferta inicial que los gremios rechazan por «insignificante», el Gobernador se enfrenta al fantasma del decreto. Avanzar de forma unilateral le daría aire administrativo para liquidar sueldos, pero erosionaría su base social más leal: los trabajadores estatales. En política, no hay proyecto nacional que sobreviva a un territorio en llamas.

Mientras tanto, en las sombras de la rosca política, el Movimiento Derecho al Futuro (MDF) y figuras como Verónica Magario mueven fichas. El pedido de reelección indefinida para intendentes no es un capricho legislativo; es el peaje que Kicillof debe pagar para que los «dueños de los votos» del Conurbano lo sostengan en su carrera presidencial. A cambio de eternidad en sus distritos, los intendentes le ofrecen a Axel la estructura nacional que hoy el PJ federal, mirándolo de reojo, todavía le retacea.

El peronismo del interior observa con cautela. Gobernadores como Zamora o Insfrán celebran que Kicillof se haya independizado de La Cámpora, pero desconfían de un liderazgo que siga oliendo a «porteñismo ilustrado». Para ellos, Kicillof será candidato solo si demuestra que puede gestionar la crisis bonaerense sin recurrir al auxilio nacional que ya no llegará.

En definitiva, el camino a 2027 no se pavimenta con eslóganes, sino con la resolución de las pequeñas angustias diarias: el sueldo del docente, el precio del peaje y la arena pública en Mar del Plata. Si el «modelo bonaerense» sobrevive a este verano de escasez, Kicillof habrá pasado de ser el heredero a ser el arquitecto de su propio destino. La Redacción.