POLÍTICA: LO OCURRIDO EN DIPUTADOS CON LA LEY DE GLACIARES GENERÓ «APLAUSOS PARA LA ENTREGA, SILENCIO PARA EL AGUA»
Bajo la presión del déficit y la falta de divisas, se ha decidido que el medio ambiente es una «variable de ajuste». Pero el «derrame» económico de estas actividades rara vez llega a mejorar la vida de la gente de a pie
EDITORIAL:
Por: Jorge Victorero Direcor Multimedios Prisma
La reciente aprobación en la Cámara de Diputados de las reformas a la Ley de Glaciares nos deja una imagen desoladora: legisladores aplaudiendo de pie una normativa que, en la práctica, recorta la protección sobre nuestras reservas estratégicas de agua dulce. Resulta difícil creer que ese entusiasmo nazca del conocimiento técnico; más bien, parece ser el festejo de un triunfo político que le abre la puerta a intereses económicos tan grandes como los yacimientos que pretenden explotar.
El «cuento» de la inversión y el trabajo
Desde hace años, el discurso del desarrollo minero se repite como un mantra: «vendrán inversiones y habrá trabajo para las provincias». Es el argumento que gobernadores y legisladores utilizan para justificar la flexibilización de los controles ambientales. Sin embargo, en esta editorial nos preguntamos: ¿A qué costo?
La riqueza que genera la megaminería es finita; una vez que se agota el mineral, las empresas se retiran. Pero el agua de nuestras cuencas y el equilibrio de nuestro suelo son recursos permanentes que, una vez dañados, no tienen vuelta atrás. Al modificar la definición de áreas protegidas y «liberar» el ambiente periglaciar, el Estado argentino está rifando el futuro hídrico de las próximas generaciones.
¿Saben qué votaron?
Cuesta imaginar cuántos de los diputados que celebraron la votación comprenden realmente la función del suelo congelado o la importancia de las cuencas transjurisdiccionales. Legislar sobre recursos naturales sin una base científica sólida es, como mínimo, una irresponsabilidad. Los glaciares no son solo «hielo»; son el tanque de agua de un país que ya sufre sequías y crisis hídricas.
Intereses de turno vs. Patrimonio nacional
No hay nada más funcional a las grandes mineras que un funcionario con necesidades de caja. Bajo la presión del déficit y la falta de divisas, se ha decidido que el medio ambiente es una «variable de ajuste». Pero el «derrame» económico de estas actividades rara vez llega a mejorar la vida de la gente de a pie; por el contrario, lo que se derrama sobre el suelo suelen ser residuos químicos que ponen en jaque la pureza de nuestras napas.
Conclusión
Desde Prisma y El Censor, mantenemos nuestra postura crítica, la misma que hemos sostenido desde que este debate se inició. No nos oponemos al progreso, nos oponemos a la entrega de lo irreversible. Ver aplaudir la vulneración de nuestra Ley de Glaciares es ver aplaudir la hipoteca de nuestro suelo. Hoy los gobernadores sonríen por un puñado de dólares, pero el tiempo —y la falta de agua— les pedirá cuentas que ninguna inversión podrá pagar.