domingo 5 de abril de 2026 18:49:45

PERIODISMO O «ASOCIACIÓIN ILÍÇITA»: EL PELIGROSO LÍMITE DEL RELATO OFICIAL

En una escalada de tensión sin precedentes, el Poder Ejecutivo ha calificado la labor de periodistas, editores y dueños de medios como una «asociación ilícita» destinada a desestabilizar al Gobierno. Ante acusaciones que criminalizan el derecho a informar, desde el periodismo federal reafirmamos nuestra independencia: investigar no es un delito; preguntar es una obligación democrática.

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Por Jorge Victorero — Director de Multimedios PRISMA

La democracia argentina asiste hoy a una de sus horas más complejas en términos de libertad de expresión. Las recientes declaraciones del Presidente de la Nación, reforzadas por legisladores de su espacio, intentan instalar una narrativa alarmante: que la crítica periodística, la investigación de los actos de gobierno y el análisis de la realidad económica no son ejercicios de libertad, sino parte de un engranaje delictivo organizado.

1. La criminalización de la opinión
Calificar al periodismo como una «asociación ilícita» —una figura penal de extrema gravedad— es un intento de silenciar las voces que hoy muestran la realidad de los 13 millones de pobres, el impacto del ajuste en la clase media o las inconsistencias en el patrimonio de funcionarios públicos. Cuando el dato incomoda, el ataque se personaliza. Pero la labor de un editor no es conspirar, sino editar; la labor de un periodista no es delinquir, sino preguntar lo que el poder prefiere callar.

2. Un ataque a la pluralidad federal
Este señalamiento no solo afecta a los grandes medios de la capital, sino que hiere profundamente a los medios pymes y regionales de todo el país. Somos quienes, con esfuerzo y sin pauta oficial, sostenemos el derecho a la información en cada rincón de la Argentina. Si informar sobre la suba del combustible, el cierre de comercios o el malestar social es considerado un acto ilícito, entonces el concepto de libertad que pregona el oficialismo queda reducido a un monólogo de redes sociales.

3. Sin banderas políticas, con rigor profesional
Es necesario aclarar que señalar los errores o excesos de un gobierno no nos convierte en militantes de la oposición ni en «ensobrados». Quienes tenemos décadas de trayectoria en este oficio hemos criticado con la misma firmeza los desaciertos de las gestiones anteriores que nos trajeron hasta este presente. Nuestra única bandera es la realidad de los hechos y nuestra única obligación es con el lector que busca entender qué pasa con su bolsillo y con su país.

CONCLUSIÓN: Desde Multimedios PRISMA y El Censor del Oeste, rechazamos categóricamente cualquier intento de criminalizar nuestro trabajo. Una democracia se fortalece con más preguntas, no con menos periodistas. El respeto a la investidura presidencial es absoluto, pero la libertad de prensa es innegociable. Seguiremos informando con rigor, porque un país que silencia a su prensa es un país que camina a ciegas. El periodismo no es una asociación ilícita; es, simplemente, el espejo donde el poder a veces no quiere mirarse.