POLÍTICA: DIPUTADOS BAJO LA LUPA: EL «CAJONEO» QUE ASFIXIA A LA CLASE MEDIA Y BENEFICIA A LA USURA
Mientras millones de familias caen en la trampa de los intereses usureros para pagar comida y luz, el proyecto de «Alivio Financiero» impulsado por Miguel Ángel Pichetto y Guillermo Michel duerme el sueño de los justos en las comisiones de Diputados. Una demora que beneficia a los bancos y condena al bolsillo del trabajador.
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En los pasillos del Congreso de la Nación, el tiempo parece transcurrir a una velocidad distinta a la de la calle. Mientras un vecino de clase media en cualquier punto del país debe decidir hoy si paga el «mínimo» de la tarjeta o compra los medicamentos del mes, los legisladores nacionales mantienen bajo llave un proyecto que representa el último salvavidas para un universo de deudores que ya no tiene margen de maniobra.
El laberinto de las comisiones: Nombres y Bloques
El proyecto de Desendeudamiento Familiar, que busca poner un tope a las tasas de interés de las Fintech y obligar a una reprogramación de deudas de consumo básico en 36 cuotas, se encuentra hoy «frenado» en la burocracia legislativa. Los responsables de que esta iniciativa no llegue al recinto tienen nombre, apellido y pertenencia política:
1. Comisión de Presupuesto y Hacienda: Es la llave de entrada para cualquier ley que afecte intereses económicos.
Presidente: Alberto «Bertie» Benegas Lynch (La Libertad Avanza). Es quien hoy decide qué se debate y qué no. Su postura de «no intervención en el mercado» es la que mantiene el proyecto en el fondo del cajón, permitiendo que las financieras sigan cobrando tasas que duplican el capital prestado.
Vicepresidente: Carlos Heller (Unión por la Patria). Si bien su bloque impulsa el alivio, la falta de quórum del oficialismo le impide avanzar con el dictamen.
2. Comisión de Finanzas: Donde se analiza el comportamiento de los bancos y las Fintech.
Presidenta: Julia Strada (Unión por la Patria). Ha denunciado el abuso de las tasas, pero se encuentra con el bloqueo sistemático de los sectores aliados al Gobierno.
Integrantes clave: Antonela Giamperi (PRO) y Maximiliano Ferraro (Coalición Cívica). El PRO, como socio estratégico del oficialismo, ha evitado dar el brazo a torcer para limitar la rentabilidad del sector financiero en este marzo de 2026.
¿A quiénes representan realmente?
Resulta inexplicable que, con un nivel de morosidad que ya supera el 25% en sectores no bancarios y una clase media donde ganar 2 millones de pesos ya no garantiza salir de la pobreza, los diputados miren hacia otro lado. El «cajoneo» no es un error administrativo; es una decisión política que favorece a los pulpos financieros por sobre el bienestar familiar.
La irresponsabilidad de Benegas Lynch y los sectores del PRO que se niegan a dar quórum tiene un costo humano: familias que priorizan la alimentación de sus hijos mientras sus deudas con las Fintech crecen como una bola de nieve imparable. Para estos legisladores parecen ser solo expedientes; para el argentino de a pie, es la angustia de no saber si mañana tendrá luz o gas.
El límite de la paciencia federal
Desde PRISMA, advertimos que la economía sin gente es una cáscara vacía. Si el Congreso no reacciona y saca este proyecto del cajón de manera inmediata, la crisis de deuda familiar derivará en un colapso social que ningún gráfico de «inflación 0%» podrá tapar. La pelota está en el campo de los diputados. El quórum para tratar el alivio financiero no es una opción ideológica, es una urgencia humanitaria.