SHOCK ENERGÉTICO GLOBAL: EL PETROLEO Y EL GAS SE DISPARAN TRAS ATAQUES ESTRATÉGICOS Y PONEN EN JAQUE LAS TARIFAS EN ARGENTINAS
La escalada de tensión internacional golpea los mercados energéticos y amenaza con una nueva ola inflacionaria en el país. Con el crudo al alza, el Gobierno enfrenta el dilema de trasladar los costos a los surtidores o sacrificar el «Déficit Cero» para contener el malestar social.
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El mundo ha entrado en una fase de volatilidad extrema tras los ataques a infraestructuras energéticas clave, provocando un salto inmediato en los precios del petróleo y el gas natural. Lo que en Wall Street se lee como una «alerta de mercados», en la Argentina de la recesión se traduce en una presión insoportable para una economía que ya exhibe un 7,5% de desocupación y una mora asfixiante. El aumento del costo de la energía importada es un golpe directo al corazón del programa económico oficial, que depende de la estabilidad de precios para no terminar de hundir el consumo.
El impacto en los surtidores y las tarifas
Para el Ministerio de Economía, el escenario es una encrucijada de hierro. Si los precios internacionales se mantienen en estos niveles, la Casa Rosada deberá decidir si autoriza nuevos aumentos en las naftas y las facturas de gas —lo que alimentaría la «Rebelión de los Deudores» y la caída de ventas en las Pymes— o si utiliza recursos del Estado para subsidiar la diferencia, poniendo en riesgo la meta sagrada del superávit fiscal. En las provincias, el costo del transporte y la logística ya está en niveles críticos; un nuevo aumento de combustibles sería el tiro de gracia para muchas economías regionales.
La fragilidad de la «coordinación política»
Como venimos analizando en Multimedios Prisma, este shock externo encuentra a la Jefatura de Gabinete en un momento de debilidad institucional y falta de articulación. No hay un plan de contingencia visible para proteger al entramado productivo Pyme de este nuevo encarecimiento de costos. La desregulación promovida por las carteras técnicas del Gobierno deja al ciudadano común a merced de precios internacionales que se deciden a miles de kilómetros, mientras el mercado interno se desmorona por la falta de ingresos genuinos.
El análisis de Multimedios Prisma: El fin de la «paz cambiaria»
Desde nuestra redacción, advertimos que este salto en la energía puede ser el detonante de una nueva presión sobre el dólar. Si Argentina debe gastar más divisas para importar gas durante el invierno, la escasez de dólares se agudizará. La estabilidad que hoy pregona el Ejecutivo es de cristal: un ataque a una refinería en el otro lado del mundo tiene más peso en la realidad del trabajador argentino que cien discursos sobre el déficit cero. Es hora de que el Gobierno baje de la nube técnica y entienda que la soberanía energética y la protección del bolsillo son la única garantía de paz social.