POLÍTICA: EL 2027 Y LA TRAMPA DE LA SOBERBIA: ¿SOLUCIONES O FANATISMO?
El juego ha comenzado. Entre la soberbia de los que creen que no necesitan ser queridos y la desesperación de una sociedad que ya no da cheques en blanco, el 2027 será de quien entienda que la gente no quiere revoluciones teóricas, sino vivir dignamente
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EDITORIAL: Por Jorge Victorero Directo Multimedios Prisma
Marzo de 2026 nos encuentra en una Argentina de contrastes violentos. Mientras el oficialismo lanza desde su estrado frases de una soberbia inquietante como «no vinimos a que nos quieran», la realidad le responde con un cachetazo de bolsillo. Habría que recordarle a los funcionarios que los argentinos no votaron a Milei —como tampoco lo hicieron antes con Cristina o Macri— para establecer un vínculo afectivo. La gente vota soluciones, no redentores. Y cuando las soluciones no llegan, la soberbia se transforma en el frío desprecio de las urnas.
La macro vs. la heladera: El aviso de los «amigos»
A nivel macroeconómico, el Gobierno celebra el descenso de la inflación, pero la «economía doméstica» no arranca. El propio Diego Giacomini, exsocio y amigo del Presidente con quien escribió libros que hoy parecen de otra época, advierte que el plan se ha equivocado: el nivel de inversión es el más bajo en décadas y la recesión está devorando la productividad. Mientras Milei se obsesiona con el 0% de inflación, la clase media desaparece, los industriales no ven salida y los jubilados viven una situación que, sencillamente, da lástima. Sin inversión real y con un PAMI e IOMA desbordados, el «éxito» financiero es apenas una cáscara vacía.
Villarruel y Gebel: Los «outisders» de los modos distintos
El tablero del 2027 ya tiene protagonistas que se mueven en las sombras. Victoria Villarruel resiste en un oficialismo que la vapulea pero no la doblega. Ella ha dejado claro que no renunciará, pero su distancia con «el Presidente y la Hermana» es ya un secreto a voces. No es casual que un sector del peronismo de derecha, con figuras como Pichetto, la mire con atención, ni que existan rumores de diálogos con Mauricio Macri. Villarruel representa ese «orden institucional» que el estilo de Milei ha desgastado.
Por otro lado, aparece la figura de Dante Gebel. Otro outsider, pero con modos radicalmente opuestos. Gebel trabaja en un silencio que aturde a la política tradicional; sabe comunicar, conoce las necesidades de la gente y, sobre todo, ofrece una empatía que el oficialismo hoy desprecia por considerarla una debilidad. Si Milei llegó por el hartazgo, Gebel o Villarruel podrían ser la opción de quienes buscan soluciones sin el maltrato verbal permanente.
El peronismo y el factor Kicillof
Tras las internas de ayer, el peronismo bonaerense intenta ordenarse. Axel Kicillof ganó en 10 de los 16 distritos en disputa, consolidando el apoyo de los intendentes. Sin embargo, la escasa participación —especialmente en Mar del Plata, donde se impuso La Cámpora— demuestra que el peronismo tiene un piso sólido pero le falta mística. Kicillof tiene el desafío de demostrarle al país que puede ser un candidato nacional, mientras los intendentes miran de reojo la posibilidad de elecciones desdobladas o reelecciones para salvar sus propios territorios.
El retorno de Macri y el «Criptogate»
Mauricio Macri juega su propia partida. Sabe que el desgaste del oficialismo, potenciado por el escándalo del Caso Libra (Criptogate), es su oportunidad de oro. Al buscar candidatos propios, Macri intenta rescatar al votante de centroderecha que hoy se siente defraudado por la impericia en la gestión y los ruidos judiciales que cercan al entorno presidencial.
Conclusión: El juego ha comenzado. Entre la soberbia de los que creen que no necesitan ser queridos y la desesperación de una sociedad que ya no da cheques en blanco, el 2027 será de quien entienda que la gente no quiere revoluciones teóricas, sino vivir dignamente. En Multimedios Prisma y El Censor del Oeste, seguiremos analizando este poder real, porque el futuro no se define en un despacho, sino en el mostrador de cada comercio y en el bolsillo de cada jubilado.