EL ESPEJISMO DE LAS ENCUESTAS Y LA FRONTERA DEL DOLOR ¿LLEGA MILEI CON AIRE AL 2027?
La caída de casi 17 puntos de imagen positiva desde el pico de la gestión no es un «desplome», pero sí un «descascaramiento» constante.
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………………………………………………………………………………………………………………………..La política argentina tiene una memoria corta y una dinámica brutal. Hoy, los números que arroja la consultora de Jorge Giacobbe para este marzo de 2026 muestran a un Javier Milei que ha empezado a perforar su propio piso de cristal. Con una imagen positiva que hoy araña el 43% y una negativa que ya la supera, el «idilio» de la libertad parece estar entrando en una fase de fatiga material.
La trampa del presente
Como ya hemos sostenido desde estas columnas, confiar en que el apoyo actual es un cheque en blanco para el 2027 es un error de principiante. Giacobbe es claro: la sociedad está en lo que él define como la «frontera de dolor tolerable». Es un equilibrio precario donde el ciudadano «banca» no porque esté disfrutando del presente, sino porque todavía tiene pánico de volver al pasado.
Pero el pánico no es combustible infinito. Las encuestas de hoy, que muestran a un oficialismo competitivo para las generales, no contemplan el desgaste de un año que, en términos de riesgo, es mucho más complejo que el anterior. La caída de casi 17 puntos de imagen positiva desde el pico de la gestión no es un «desplome», pero sí un «descascaramiento» constante.
¿Un escenario abierto para 2027?
El análisis de cara a las próximas presidenciales deja algunas advertencias que el Gobierno no debería ignorar:
El vacío del centro: El kirchnerismo tiene un techo del 45% que no logra romper, pero el riesgo para Milei no es el pasado, sino lo nuevo. Giacobbe advierte que si aparece un «candidato mejor» —alguien que prometa orden sin el caos emocional del día a día—, el votante desencantado de Milei podría migrar sin mirar atrás.
La prueba de la confianza: El 2026 es el año donde la fe se transforma en exigencia de resultados. Si la reforma laboral y las inversiones no pasan de ser leyes en un papel a ser billetes en el bolsillo, ese 35% o 40% de núcleo duro podría no ser suficiente para ganar un balotaje.
Conclusión: Nadie tiene la vaca atada
En definitiva, lo que hoy vemos es una «opinión pública planchada y desanimada». El entusiasmo de las redes ha sido reemplazado por un silencio expectante. Proyectar estos números a dos años vista, en un país donde un escándalo como el de las criptomonedas o los manejos de la «casta» interna pueden cambiar el humor social en una tarde, es más una expresión de deseos que un análisis serio.
Como siempre decimos en este medio: la realidad no se mide en likes ni en planillas de Excel, se mide en la capacidad de resistencia de un pueblo que ya está cansado de nadar contra la corriente. El 2027 está a una eternidad de distancia, y en el medio, el río está cada vez más picado. Por Multimedios Prisma.