EDITORIAL: EL LABERINTO DE MILEI «ENTRE EL MEMO DE LOS 5 MILLONES Y EL ESPEJISMO DE LA EMISIÓN CERO»
Si el Gobierno no logra explicar qué hacía un lobista financiero coordinando tuits con el «Triángulo de Hierro», y si la economía no empieza a mostrar números que no dependan de «trucos contables», el laberinto de Milei podría no tener salida
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Por Jorge Victorero Director Multimedios Prisma.
La política argentina nos tiene acostumbrados a los saltos al vacío, pero lo que hoy amanece en las portadas bajo el nombre de «Criptogate» no es un tropezón más: es un choque de frente contra la ética pública. La revelación de la Agencia Noticias Argentinas sobre un presunto acuerdo de 5 millones de dólares para que el Presidente promocionara el token $LIBRA marca un antes y un después. Si el «memo» recuperado del celular de Mauricio Novelli es ratificado por la justicia, ya no estaremos hablando de un error de comunicación, sino de un negocio privado montado sobre el despacho presidencial.
El Triángulo de Hierro en la mira
Los peritajes telefónicos son demoledores. Más de 20 llamadas con Karina Milei y 14 con Santiago Caputo en las horas previas al fatídico tuit del 14 de febrero de 2025. La sincronía es quirúrgica: una llamada desde Dallas, un tuit presidencial con un código secreto y el desplome posterior que dejó a miles de ahorristas en la nada. Mientras el Gobierno intenta blindar al Presidente, la justicia —y la opinión pública— se preguntan: ¿Se puede ser «el león» contra la casta mientras se participa en las sombras de esquemas de retorno financiero?
El «Fuego Amigo» de Giacomini
Pero el escándalo de las criptomonedas es solo la superficie de una crisis más profunda. Diego Giacomini, otrora el «hermano de la vida» y mentor intelectual de Javier Milei, ha terminado de romper el hechizo. Mientras el oficialismo agita la bandera de la «emisión cero», Giacomini advierte lo que el bolsillo del ciudadano ya sabe: la emisión no terminó, solo cambió de disfraz.
El Banco Central sigue creando pesos para pagar intereses de deudas y para comprar dólares de reservas. La base monetaria se expande por «la puerta de atrás» mientras la economía real se hunde. Giacomini es tajante: usar el tipo de cambio como ancla para bajar la inflación es un error que Argentina ya pagó caro en el pasado. Hoy, con una inflación que se resiste a quebrar el piso del 2,5% y proyecciones privadas que la sitúan lejos del «cero» prometido para este año, el relato de la infalibilidad técnica de Luis Caputo empieza a crujir.
Un horizonte judicial y político
¿Hacia dónde vamos? La palabra Juicio Político ya empieza a sobrevolar los pasillos del Congreso. No por falta de votos, sino por la acumulación de causas que tocan la médula de la administración. Con una imagen positiva que, por primera vez, muestra grietas profundas en su núcleo duro (cayendo al 40% según recientes sondeos), el Presidente se enfrenta a su peor escenario: la pérdida de la autoridad moral.
Si el Gobierno no logra explicar qué hacía un lobista financiero coordinando tuits con el «Triángulo de Hierro», y si la economía no empieza a mostrar números que no dependan de «trucos contables», el laberinto de Milei podría no tener salida. En política, como en la economía, se puede emitir relato durante un tiempo, pero tarde o temprano, la realidad presenta la factura. Y suele ser en dólares.