ECONOMÍA: APUESTA ALÉRGICA A LA INFLACIÓN: CAPUTO ASEGURA QUE SERÁ EN AGOSTO SEPTIEMBRE O AGOSTO
En un nuevo intento por llevar calma a los mercados y a la sociedad, el Ministro de Economía ratificó que el índice de precios quebrará el piso del 1% mensual en la segunda mitad de 2026. «Si no es agosto, será septiembre u octubre», afirmó, atando el éxito de su gestión a una meta de estabilidad que hoy parece lejana para el consumidor.
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Luis «Toto» Caputo redobló su apuesta por el programa económico actual al pronosticar una caída drástica de la inflación para el segundo semestre. A pesar del reciente impacto del precio de la carne en el índice de febrero, el titular de Hacienda se mostró convencido de que la política de «emisión cero» y la austeridad fiscal terminarán por «pulverizar» la inercia de los precios.
«Estamos convencidos del camino que trazamos. La inflación va a quebrar el 1% mensual este año», sentenció Caputo. El Ministro no solo dio la definición, sino que se animó a marcar un horizonte temporal: para él, el último trimestre del año debería encontrar a la Argentina con números inflacionarios similares a los de sus vecinos regionales, algo que no ocurre desde hace décadas.
Las claves de la promesa ministerial:
Confianza en el método: Para Caputo, el hecho de no emitir moneda para financiar al Tesoro es la «bala de plata» que garantiza la baja del índice, más allá de los saltos estacionales.
El factor tarifas: El Ministro sostiene que gran parte del ajuste de los precios regulados (luz, gas y transporte) ya se realizó en la primera parte del año, lo que dejaría el camino despejado para una desaceleración en la primavera.
Meta de un dígito anual: El objetivo final es llegar al 2027 con una inflación anual de un solo dígito, alineando a la Argentina con los estándares del resto de América Latina.
El desafío de la realidad
Sin embargo, la promesa de Caputo enfrenta obstáculos severos. Como hemos analizado en El Censor, la brecha de 44 puntos denunciada por el informe del CEPA sugiere que todavía hay mucha presión contenida en los servicios públicos que el INDEC no termina de captar totalmente. Además, la persistente caída en el consumo —que es hoy el principal freno a los precios— plantea la duda de si la inflación bajará por salud económica o simplemente por la parálisis total de la actividad comercial.
Para el vecino que hoy camina las calles de San Justo o Ramos Mejía, agosto o septiembre parecen fechas distantes. La mirada de la gente está puesta en el corto plazo: llegar a fin de mes con un salario que, según las estadísticas, sigue corriendo muy por detrás de la inflación «real» que se vive en los mostradores.