POLÍTICA: EL SIMULACRO DE LAS ENCUESTAS ¿POR QUÉ LOS NÚMEROS DE HOY NO VOTAN EN 2027?
El simulacro de las encuestas: ¿Por qué los números de hoy no votan en 2027?
A dos años de las elecciones generales, las consultoras inundan los medios con gráficos que suben y bajan figuras según el humor del día. Sin embargo, para quien camina la calle y ve el cierre de persianas en los barrios, estas mediciones parecen más una ficción publicitaria que una realidad política.
IMPORTANTE: Información con rigor legal. Apoyá a Multimedios PRISMA, AQUÍ: Alias: MULTIMEDIOS.PRISMA
……………………………………………………………………………………………………………………….
Editorial por Jorge Victorero Director de Multimedios Prisma. En la Argentina de hoy, las encuestas se han convertido en una herramienta de presión más que de información. Mientras algunos sondeos muestran a Javier Milei sosteniendo su imagen gracias a la baja de la inflación al 2,9%, otros exponen una caída estrepitosa de figuras como Victoria Villarruel o el desgaste de Patricia Bullrich. Pero, ¿qué tan cierto es este decorado estadístico?
La fragilidad del número
Lo primero que debemos entender es que una encuesta realizada hoy es una «foto movida». A dos años de las urnas, el ciudadano no está eligiendo un presidente, está volcando su frustración o su esperanza inmediata.
La volatilidad de la base: Muchos de los que hoy dicen apoyar al Gobierno lo hacen bajo la promesa de una mejora que aún no llega a la mesa. Si el «hachazo» fiscal sigue destruyendo pymes y comercios locales, ese apoyo se desvanece más rápido de lo que una consultora puede registrar.
El sesgo de los datos: No podemos ignorar que muchas mediciones funcionan como artificios de campaña. Dependiendo de quién pague la factura, un candidato puede aparecer como el salvador de la Patria o como un líder en retirada.
Villarruel y la interna del poder
El caso de la vicepresidenta es testigo de este fenómeno. Su baja en los sondeos de Giacobbe y otras firmas responde más a su desplazamiento de la escena central que a un cambio real en su base electoral. Las encuestas suelen castigar el silencio o la falta de gestión directa, creando una ilusión de debilidad que la política real, puertas adentro, muchas veces desmiente.
El factor «Economía Real»
Para el lector de Prisma, la verdadera encuesta es la que se ve en el centro comercial de la localidad o en la fábrica de la esquina.
Si la clase media sigue agotando sus ahorros para pagar los servicios, no hay gráfico de barras que sostenga un proyecto político.
Si el desempleo empieza a ser la cara visible del equilibrio fiscal, el «voto bronca» que llevó a este gobierno al poder puede cambiar de dirección con la misma velocidad con la que hoy se celebran los índices del INDEC.
Conclusión
Tomar estas encuestas como una verdad absoluta es ignorar la profundidad de la crisis que atraviesa el trabajador y el jubilado. No son más que un relato de cifras que intenta anticipar una carrera que ni siquiera ha empezado.
La verdadera política, la que define el destino de un país, se juega en la capacidad de generar bienestar, no en los laboratorios de las consultoras que, tantas veces, han demostrado estar desconectadas del sentimiento popular.