LUNES NEGRO MUNDIAL EL PETROLEO SUPERA LOS 100 DÓLARES, SUBE EL RIESGO PAÌS Y DISPARA ALARMAS EN ARGENTINA
La escalada bélica en Medio Oriente provocó un derrumbe en las bolsas de todo el mundo y llevó el precio del crudo a niveles récord. Para la Argentina, el impacto es doble: mientras el Riesgo País superó los 600 puntos, la presión inflacionaria amenaza con trasladarse a los precios internos de los combustibles y el transporte.
Este lunes 9 de marzo, los mercados globales amanecieron bajo una tormenta financiera. El recrudecimiento de la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán, sumado al bloqueo del Estrecho de Ormuz —punto clave por donde circula el 20% del crudo mundial—, disparó el precio del barril de petróleo por encima de los 100 dólares, alcanzando picos de hasta 110 dólares en los mercados de futuros.
La reacción internacional fue inmediata: las bolsas de Japón y Corea cayeron más de un 5%, mientras que en Europa y Wall Street las pérdidas superan el 2% en las primeras horas de operaciones. El presidente de EE. UU., Donald Trump, minimizó el impacto asegurando que es un «pequeño precio a pagar» por la seguridad nacional, pero los países del G7 ya evalúan liberar sus reservas estratégicas de crudo para frenar la escalada de precios.
¿Cómo afecta esto a la Argentina?
En nuestro país, el impacto se siente por tres vías críticas:
Riesgo País: Ante la incertidumbre global, los inversores huyen de los países emergentes. Como consecuencia, el Riesgo País argentino saltó un 4,8%, cruzando la barrera de los 600 puntos básicos, lo que encarece cualquier intento de financiamiento externo.
Combustibles e Inflación: Con el petróleo a más de USD 100, la presión sobre las petroleras locales para aumentar los precios en el surtidor es enorme. Un ajuste en las naftas tendría un efecto dominó inmediato en el costo de los fletes y, por ende, en los alimentos.
Dólar y Tasas: La inestabilidad global suele fortalecer al dólar frente a las monedas locales. El Banco Central y el equipo económico siguen de cerca la jornada para evitar que este «ruido» externo descarrile la pauta cambiaria y fuerce un cambio en la tendencia bajista de las tasas de interés.
A pesar del panorama oscuro, hay una pequeña luz: la suba del petróleo arrastra también el precio de granos como la soja y el trigo, lo que podría significar un ingreso extra de divisas por exportaciones para el campo, aunque este beneficio se ve opacado por el encarecimiento de la energía que el país aún debe importar.