VACA MUERTA Y EL CONTRATO CON ALEMANIA: RADIOGRAFÍA DE QUIENES SE QUEDAN CON LOS DÓLARES
El histórico acuerdo por USD 7.000 millones firmado en Berlín abre una ventana de esperanza para la macroeconomía argentina. Sin embargo, detrás del anuncio, surge el complejo entramado de socios internacionales y la estructura de impuestos que determina cuánto de esa riqueza realmente queda en el país
: Para entender el contrato firmado por el consorcio Southern Energy (SESA), hay que desglosar a sus integrantes. No es una operación solo de YPF, sino una sociedad donde conviven capitales nacionales, británicos, noruegos y chinos.
1. El reparto de la torta: ¿Quién es quién en SESA?
De cada dólar que Alemania pague por el gas, la utilidad se reparte según la participación accionaria de las empresas que pusieron el capital y la tecnología:
Pan American Energy (PAE) [30%]: Es el socio mayoritario. PAE es propiedad de la familia Bulgheroni y de BP (Reino Unido), pero también cuenta con el aporte estratégico de CNOOC (China). Es decir, una parte importante de la ganancia viaja hacia Londres y Beijing.
YPF [25%]: La petrolera de bandera es el principal socio estatal. Sus ganancias se quedan en el país para financiar nuevos pozos y el ambicioso plan «Argentina LNG».
Pampa Energía [20%]: El grupo liderado por Marcelo Mindlin es el socio nacional privado más fuerte, garantizando que una porción del negocio permanezca en el circuito económico local.
Harbour Energy [15%] y Golar LNG [10%]: Son los socios internacionales que aportan la logística y el buque factoría. El «alquiler» de esta tecnología de punta es un costo necesario que se paga en dólares al exterior.
2. Lo que queda para el Estado: Regalías e Impuestos
Antes de que las empresas vean un solo centavo de ganancia, el Estado Argentino y las Provincias pasan por ventanilla. Este es el beneficio real para el presupuesto público:
Regalías Petroleras (12% al 15%): Por ley, la provincia (principalmente Neuquén y ahora Río Negro por la infraestructura) cobra un porcentaje directo sobre el valor del gas extraído «en boca de pozo». Es dinero que va directo a las cajas provinciales.
Impuesto a las Ganancias (35%): Las empresas deben tributar sobre sus utilidades finales en Argentina.
Retenciones (Derechos de Exportación): Aunque el Gobierno actual busca reducirlas, las exportaciones de energía todavía tributan un porcentaje que va directo al Tesoro Nacional.
3. El «derrame» indirecto
Más allá de los dólares que ingresan al Banco Central, el beneficio se siente en la economía real:
Inversión en infraestructura: El proyecto total contempla USD 15.000 millones en 20 años para gasoductos y plantas. Es trabajo para constructoras y pymes argentinas.
Efecto Multiplicador: Se estima la creación de 1.900 empleos directos e indirectos en la fase de construcción de la terminal de licuefacción en Río Negro.
Conclusión: Argentina pone el recurso (el gas) y el riesgo soberano. Las multinacionales de EE. UU., China y Reino Unido ponen la tecnología y el financiamiento que el país no tiene. Es un negocio donde todos ganan, pero donde el Estado Argentino debe actuar como un fiscal riguroso para asegurar que la renta excedente se traduzca en mejores servicios, infraestructura y estabilidad para todos los ciudadanos, y no solo en balances positivos para las petroleras.
La clave aquí es que Argentina se lleva los dólares comerciales para pagar deudas y estabilizar el peso, pero las empresas internacionales se llevan la renta del capital. No es ‘entrega’, es el costo de no tener la tecnología para enfriar el gas y mandarlo en barco. Sin ellos, el gas se queda abajo de la tierra».
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