EDITORIAL: EL SHOW DE LA POLARIZACIÓN Y EL OLVIDO DE LA ECONOMÍA REAL
El discurso de Javier Milei en el Congreso estuvo marcado por la confrontación política y la épica reformista, pero dejó un vacío preocupante: no hubo una sola medida concreta para aliviar el bolsillo de los argentinos en el corto plazo.
Por Jorge Victorero. La apertura de las sesiones ordinarias 2026 dejó una sensación de déjà vu. En un recinto convertido por momentos en un ring de boxeo, el presidente Javier Milei optó por profundizar su estrategia predilecta: la polarización extrema. Al llamar «ladrones» a los legisladores de la oposición y «parásitos» a empresarios que no comulgan con su visión, el mandatario parece haber diseñado su discurso más con el ojo puesto en las elecciones de 2027 que en las urgencias de marzo de 2026.
Elogios para arriba, ajuste para abajo Resultó llamativo el énfasis en las «fuerzas del cielo» personificadas en sus ministros. Los encendidos elogios a Sandra Pettovello, Federico Sturzenegger y, especialmente, a Luis «Toto» Caputo —a quien volvió a calificar como «el mejor del mundo»— contrastan con una realidad que camina por la vereda opuesta. Mientras el Presidente celebra que «se acabó la malaria» apoyándose en números de equilibrio fiscal, el ciudadano de a pie enfrenta hoy un lunes sin clases por el paro de CTERA, tarifas de servicios que se vuelven impagables y una caída del consumo que no encuentra piso.
¿Dónde está la gente en el discurso? Para quien escuchó con atención, el gran ausente de la noche fue el alivio inmediato. No se escucharon planes para frenar la sangría de las pymes, ni medidas de recomposición real para los jubilados, cuyo poder de compra sigue siendo la variable de ajuste del mentado superávit. En su lugar, el Presidente ofreció una «hoja de ruta de 9 meses de reformas» y una alianza estratégica con los Estados Unidos de Donald Trump como si la geopolítica pudiera llenar la heladera hoy.
Polarizar para no explicar La mención recurrente a la expresidenta Cristina Kirchner —hoy detenida— y los ataques a lo que él llama «la casta» funcionan como una cortina de humo efectiva. Al subir al ring a sus adversarios más desgastados, Milei evita dar explicaciones sobre la recesión que golpea a la clase media. La apuesta es clara: mantener a la sociedad entretenida en la «batalla cultural» mientras la economía real sigue en pausa.
En definitiva, fue un discurso para la tribuna propia y para el mercado financiero. Pero para la gente común, la que mañana tiene que salir a pelear el mango en un país cada vez más caro y con menos consumo, el mensaje fue de una frialdad absoluta. El «Pacto de Mayo» y las reformas futuras pueden sonar a música para los oídos de algunos inversores, pero para el trabajador argentino, la malaria todavía se siente en cada ticket del supermercado.Redacción MULTIMEDIOS PRISMA