miércoles 25 de febrero de 2026 11:26:31

POLÍTICA: RECONFIGURACIÓN EN EL SENADO: LA EMERGENCIA DEL «PODER TERRITORIAL» FRACTURA EL BLOQUE JUSTICIALISTA»

La decisión de tres senadores de abandonar el interbloque kirchnerista para formar una bancada propia profundiza la crisis interna del peronismo. El cruce de reproches entre la conducción de La Cámpora y los legisladores del interior expone una nueva dinámica política: la prioridad de las urgencias provinciales por sobre las lealtades nacionales.

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El mapa del Senado de la Nación ha sufrido una modificación sustancial que trasciende lo numérico. La salida de los representantes de Jujuy, Tucumán y Catamarca del esquema liderado por José Mayans no es solo una división administrativa; es el síntoma de una ruptura de identidad en el principal espacio opositor. Ante las críticas de los sectores más cercanos al Instituto Patria, que califican el movimiento como una concesión al oficialismo, surge una pregunta necesaria para entender la política argentina actual: ¿Son peronistas o libertarios estos senadores que decidieron marcar distancia?

La respuesta no parece estar en los extremos ideológicos, sino en una nueva categoría que define este tiempo: hoy son, ante todo, «Territoriales». Este nuevo término en la política describe a aquellos dirigentes que han decidido priorizar la gobernabilidad de sus propias provincias y el cumplimiento de sus compromisos locales por encima de las directivas de la conducción centralizada en Buenos Aires. Para estos legisladores, el federalismo no es una consigna doctrinaria, sino la necesidad de gestionar recursos y obras para sus comunidades en un contexto de asfixia financiera.

El pragmatismo de los gobernadores: Detrás de este movimiento se percibe la mano de gobernadores como Jaldo y Jalil, quienes han optado por una relación de diálogo institucional con la Casa Rosada. En este escenario, el concepto de «Territorialismo» explica por qué figuras que históricamente pertenecieron al peronismo hoy se encuentran votando o negociando con un gobierno de signo opuesto. No se trata de una conversión al libertarismo, sino de una estrategia de supervivencia ante la falta de una alternativa nacional consolidada en su propio partido.

La gente y el costo de la interna: Mientras la dirigencia debate sobre lealtades y sellos partidarios, el ciudadano común asiste a una fragmentación que parece alejada de sus problemas cotidianos. Este desplazamiento hacia el territorialismo puede ser una solución para las cuentas provinciales en el corto plazo, pero deja interrogantes sobre la capacidad de la oposición para articular un proyecto de país que incluya a la clase media trabajadora, la cual sigue esperando que el debate político se traduzca en estabilidad económica y empleo genuino.

CONCLUSIÓN: La fractura del Senado confirma que el peronismo ha entrado en una fase de introspección forzada por las urgencias del bolsillo. El surgimiento de este «Poder Territorial» marca el fin de los bloques monolíticos y el comienzo de una política de acuerdos por conveniencia geográfica. En la Argentina del 2026, las fronteras partidarias se vuelven difusas y la lealtad se mide, cada vez más, por la capacidad de respuesta a las necesidades inmediatas de cada provincia.