martes 24 de febrero de 2026 20:03:31

POLÍTICA: «VILLARRUEL Y EL JUEGO PROPIO: LA CONSTRUCCIÓN DE UN PERONISMO DE DERECHA PARA SOBREVIVIR A MILEI»

 Mientras el vocero Adorni la relega a un rol decorativo, la Vicepresidenta acelera su agenda propia. El acercamiento estratégico a figuras como Pichetto y Moreno, el veto tajante a Kicillof y su alianza táctica con Bullrich en el Senado revelan un plan maestro: liderar un frente nacional-conservador de cara a 2027.

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Victoria Villarruel ha comprendido antes que nadie en el oficialismo una verdad histórica: en Argentina, sin una estructura que te sostenga, la silla de la vicepresidencia es un lugar de paso hacia el olvido. Lejos de amedrentarse por las chicanas que salen de Balcarce 50, donde intentan instalar que «no gestiona», la titular del Senado ha comenzado a tejer una red de contención con el peronismo que el kirchnerismo dejó huérfano: el sector conservador y federal.

El eje Pichetto-Moreno y el límite con Kicillof Los movimientos de Villarruel apuntan a un sector del PJ que se siente incómodo con el progresismo de La Cámpora. El acercamiento a Miguel Ángel Pichetto y los guiños hacia sectores representados por Guillermo Moreno no son casuales. Villarruel busca ser el puente entre el orden libertario y el nacionalismo peronista. Sin embargo, su límite es claro: Axel Kicillof. Para la Vicepresidenta, el gobernador bonaerense representa el «populismo» que ella vino a combatir, lo que la posiciona como una alternativa de derecha con «patas» en el peronismo tradicional, pero sin el sesgo progresista.

Alianza táctica con Bullrich: El golpe en el Senado La jugada en la Cámara Alta fue magistral. Mientras la interna entre Karina Milei y Patricia Bullrich recrudece, Villarruel logró acordar con la Ministra de Seguridad la designación de senadores clave, dejando al kirchnerismo pintado en la pared. Este acuerdo demuestra que Villarruel sabe jugar al ajedrez legislativo: usa el poder de Bullrich para consolidar mayorías y, de paso, le marca la cancha a «El Jefe» (Karina), demostrando que el Senado tiene dueña.

¿Supervivencia o traición? Para el núcleo duro de Milei, estos movimientos huelen a deslealtad. Para Villarruel, es puro instinto de supervivencia. Sabe que si la gestión económica se hunde o si la confianza sigue cayendo —como advierte Carlos Fara—, ella necesita una plataforma propia para no ser una «muerta política». Su mirada está puesta en 2027 y entiende que la pureza libertaria no alcanza para ganar elecciones; hace falta estructura, territorio y, sobre todo, peronismo.

Conclusión: El nacimiento de una alternativa Villarruel está ocupando el espacio que Milei desprecia: el de la política tradicional. Mientras el Presidente se enfoca en el «globalismo» y los mercados, ella construye «nacionalismo» y acuerdos de pasillo. Si logra consolidar este acercamiento con el peronismo conservador, Villarruel podría transformarse en la líder de una nueva mayoría que combine el orden con la tradición, dejando al gobierno de Milei como un experimento necesario, pero ella como la heredera definitiva.