martes 24 de febrero de 2026 20:03:39

POLÍTICA: «PAZ AFUERA, GUERRA ADENTRO: EL GOBIERNO SE VUELVE «ACUERDISTA» MIENTRAS KARINA Y BULLRICH ROMPEN LANZAS»

Tras la fractura del peronismo en el Senado, la Casa Rosada acelera su fase de pactos legislativos para garantizar gobernabilidad. Sin embargo, ese pragmatismo exterior contrasta con una interna feroz en Balcarce 50: Karina Milei y Patricia Bullrich se disputan el control del armado político de cara a 2027.

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El escenario político nacional ha mutado. El «golpe» que significó la fuga de tres senadores peronistas (que analizamos al inicio de esta edición) obligó al Gobierno a abandonar el purismo ideológico y abrazar una fase «acuerdista». Pero mientras Guillermo Francos y Santiago Caputo tejen alianzas con los nuevos díscolos del PJ para asegurar leyes clave, dentro del Gabinete el clima es de guerra civil.

Karina vs. Patricia: El control del territorio La disputa ya no es por política pública, sino por el sello y el poder real. Karina Milei, «El Jefe», busca consolidar a La Libertad Avanza como una fuerza pura y verticalista, barriendo con cualquier influencia externa. Del otro lado, Patricia Bullrich intenta capitalizar su gestión en Seguridad —ese «orden» que, como dijimos en nuestro editorial, es la cara más visible del Gobierno— para no quedar diluida en la estructura libertaria. Karina quiere un partido propio; Bullrich quiere una coalición donde ella sea la socia principal.

El pragmatismo como necesidad Este giro «acuerdista» es la respuesta directa a la caída de la confianza que marcan consultores como Carlos Fara. El Gobierno sabe que ya tocó su techo post-electoral y que, con un presupuesto que se evapora en cuatro meses por la inflación, no puede permitirse el lujo de la parálisis legislativa. Acordar con los senadores que abandonaron a Cristina es una jugada de ajedrez: debilita a la oposición y le da aire a Milei, pero también le da más poder de fuego a Karina en la mesa de negociaciones.

La casta, el acuerdo y el bolsillo Resulta irónico que el Gobierno que llegó para «destruir a la casta» hoy sobreviva gracias a su fase más pragmática y negociadora con los sectores tradicionales. Mientras las dos figuras femeninas más fuertes del oficialismo se sacan chispas por las listas de 2027, la clase media sigue mirando desde el abismo. Para el trabajador, esta interna es otro capítulo de la «política de palacio» que no resuelve el problema de la falta de riqueza y empleo genuino.

Conclusión: Una gobernabilidad con pies de barro El Gobierno ha logrado consolidar una mayoría circunstancial en el Congreso, pero lo hace sobre un volcán interno. La pelea entre Karina y Bullrich no es una anécdota; es el reflejo de un oficialismo que, ante la falta de resultados económicos contundentes (más allá del 4,4% macro que festejan los mercados), empieza a canibalizarse por las cuotas de poder. La fase acuerdista le da tiempo a Milei, pero la interna le quita previsibilidad a un país que ya no tiene margen para más grietas.