martes 24 de febrero de 2026 15:54:25

POLÍTICA: «EL TECHO DE CRISTAL DE MILEI: LA TENDENCIA QUE ENCIENDE ALRMAS EN LA CASA ROSADA»

Por tercer mes consecutivo, la confianza en el Gobierno registra una caída leve pero persistente. Según analistas como Carlos Fara, el fenómeno confirma que Javier Milei ya tocó su techo tras la victoria electoral y ahora enfrenta el desafío de gestionar una tendencia a la baja que la narrativa oficial no logra detener.

descarga - 2026-02-24T155138.034

Por J orge Victorero. La luna de miel terminó y los números empiezan a hablar. Si bien los niveles de apoyo a Javier Milei aún se mantienen en rangos competitivos —incluso por encima de los que supo tener Mauricio Macri—, el dato que desvela a los estrategas de Balcarce 50 es la tendencia. Por tercer mes consecutivo, la confianza en la gestión libertaria retrocede, confirmando que el pico de optimismo post-electoral ya es cosa del pasado.

El techo de noviembre Tal como se proyectó en este mismo espacio a fines de noviembre, el Gobierno alcanzó un techo de expectativas que difícilmente pueda volver a perforar hacia arriba sin resultados económicos palpables. Aquella columna semanal fue premonitoria: una vez que el «efecto esperanza» choca contra el «efecto bolsillo», la confianza entra en una meseta con pendiente negativa. Las caídas pueden ser leves, pero son constantes, y en política, la persistencia de una tendencia es más peligrosa que un derrumbe súbito.

La gestión de la desilusión de Carlos Fara y otros consultores coinciden en que el Gobierno está entrando en una zona de desgaste. El discurso de «la casta» y el despliegue de «orden y seguridad» que analizamos en nuestro editorial empiezan a mostrar señales de agotamiento como herramientas de distracción. Cuando la inflación amenaza con devorar el presupuesto en solo cuatro meses, el ciudadano que votó con fe empieza a preguntar cuándo llegará la etapa de la creación de riqueza.

El fantasma de la comparación Aunque Milei se consuele con estar «mejor que Macri», la comparación tiene fecha de vencimiento. El crédito social no se renueva por mirar el espejo retrovisor, sino por el horizonte. Si la tendencia de caída en la confianza se consolida, el Gobierno perderá la herramienta más valiosa que tuvo hasta ahora: el miedo de la oposición a enfrentarse a un presidente con un apoyo popular inquebrantable.

Conclusión: Una señal que no se puede ignorar Tres meses de caída consecutiva no son un accidente estadístico; son un mensaje. El techo se tocó en noviembre y, desde entonces, el «abismo» entre el discurso de poder y el plato de comida ha empezado a pasar factura. La pregunta que queda flotando es si el Gobierno tiene un plan para revertir esta tendencia o si seguirá apostando al marketing de la patrulla mientras el presupuesto y la confianza se evaporan al unísono.