martes 24 de febrero de 2026 20:06:09

FRENO HISTÓRICO: «EL FÚTBOL SE DETIENE PARA BLINDARA TAPIA Y DESAFIAR AL GOBIERNO»

Por primera vez en la historia, la AFA paraliza todas sus competencias en repudio a una denuncia judicial del Estado. Lo que nació como una causa por evasión impositiva escaló a un conflicto institucional sin precedentes, donde la pelota se usa como escudo político ante el avance de la Justicia y el Poder Ejecutivo.

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El fútbol argentino ha entrado en una zona de silencio que no tiene antecedentes directos. La decisión de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) de suspender toda la actividad entre el 5 y el 8 de marzo no es un reclamo gremial, sino un posicionamiento corporativo. La consigna es clara: si tocan a la conducción, no hay fútbol para nadie. La medida, que afecta desde la Liga Profesional hasta el ascenso, busca responder a la denuncia de ARCA por una presunta retención indebida de aportes que supera los 19.300 millones de pesos.

La pelota como rehén Es la máxima expresión del poder de la AFA. Claudio «Chiqui» Tapia y Pablo Toviggino han logrado que 26 de los 30 clubes de Primera (con ausencias notables como Estudiantes de La Plata) adhieran a una medida de fuerza que busca instalar la narrativa de «persecución política». Como analizamos en nuestro editorial, mientras el pueblo trabajador sufre el abismo económico, la dirigencia del fútbol utiliza la pasión popular como moneda de cambio en su pulseada con la Casa Rosada.

El silencio de Milei vs. el grito de Viamonte La estrategia del Gobierno Nacional, como señalábamos anteriormente, ha sido el vacío comunicacional para no «subirle el precio» a Tapia. Sin embargo, el paro obliga al Ejecutivo a mover ficha. Mientras Patricia Bullrich califica la medida de «ridícula», el núcleo duro de la AFA se prepara para un conflicto de largo aliento. El objetivo es mostrar que el fútbol es un «Estado dentro del Estado», una estructura que no se deja auditar ni intervenir por el poder político de turno.

Un conflicto de arquitecturas de poder Este paro no se trata de justicia, sino de supervivencia. La AFA ve en las denuncias judiciales y en el impulso a las SAD un avance sobre su modelo de negocios centenario. Al frenar el torneo, los dirigentes le envían un mensaje a la sociedad: la política puede controlar el presupuesto (que ya está devorado por la inflación), pero ellos controlan el entretenimiento y el humor social del domingo.

Conclusión: El país parado por una indagatoria Resulta paradójico que en una Argentina que necesita desesperadamente producir riqueza y generar empleo, la única actividad que logra un paro total y unánime sea el fútbol, y lo haga para defender un expediente judicial. El «freno histórico» es la prueba de la desconexión entre las urgencias de la gente y las prioridades de quienes manejan las estructuras de poder. Una vez más, los de arriba pelean por sus privilegios mientras el ciudadano se queda sin fútbol y, lo que es peor, sin respuestas a sus problemas reales.