lunes 23 de febrero de 2026 20:06:24

IGLESIA Y PODER: EL PUENTE ROTO QUE ALEJA AL PAPA «MILEI VS. LOS OBISPOS «LA DISTANCIAIÓN LA IGLESIA LOCAL QUE PONE EN RIESGO LA VISITA DE LEÓN XIV

El Gobierno invitó formalmente al Papa, pero desprecia el diálogo con la Conferencia Episcopal Argentina. En la Iglesia advierten que no hay clima para una visita papal mientras el Presidente mantenga el «desprecio» hacia los obispos y la Doctrina Social de la Iglesia.

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Ciudad del Vaticano, 07.06.25. El presidente Javier Milei fue recibido en audiencia por Papa León IV Foto: Vatican Media (transm. V.Sokolowicz)

La relación entre Javier Milei y la Iglesia Católica atraviesa su momento más gélido. Según revela un informe de Sergio Rubin en Clarín, los obispos argentinos han dejado de insistir con los pedidos de audiencia ante la falta de respuesta de Balcarce 50. Por segundo año consecutivo, se rompió la tradición del saludo navideño presencial, y la Conferencia Episcopal tuvo que conformarse con enviar una carta fría.

Esta distancia no es solo protocolar, es ideológica y estratégica. Mientras el Presidente recibe con honores a pastores evangélicos y rabinos, mantiene una «apertura selectiva» que excluye a la jerarquía católica. Para la Iglesia, esta actitud dificulta la concreción de la visita de León XIV (sucesor de Francisco) prevista para fines de 2026. «No se puede invitar al dueño de casa y tratar mal a la familia», deslizan desde los pasillos del Episcopado.

Los puntos de fricción son tres:

La cuestión social: Los obispos critican el ajuste que golpea a los sectores más vulnerables y la falta de fondos para comedores y discapacidad, áreas donde la Iglesia tiene una presencia territorial clave a través de Cáritas.
El desprecio al diálogo: Milei considera a los obispos como parte de «la casta» o cercanos al pensamiento de su antecesor, lo que clausura cualquier mesa de concertación.
El factor Villarruel: Como analizamos anteriormente, la Vicepresidenta ha ocupado el vacío que dejó Milei, mostrándose como la aliada natural de los católicos. Esto irrita profundamente al «triángulo de hierro» de la Rosada, que prefiere aislar a la Iglesia antes que darle protagonismo a Victoria.
En definitiva, la invitación al Papa corre el riesgo de ser solo una «foto» para el marketing político. Sin el aval y la logística de la Iglesia local, la visita papal es inviable. Mientras el Gobierno apuesta al superávit y a las redes sociales, se olvida de que en la Argentina profunda, la que hoy sufre la caída del 34% del poder adquisitivo, la voz de la Iglesia sigue siendo la que tiene la última palabra sobre la paz social.